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Un festival de resoluciones internas desvela la maquinaria administrativa del Gobierno de la Ciudad: desde prórrogas de licencias hasta asignaciones de suplementos y aprobaciones de informes de gestión. ¿Quién maneja los hilos detrás de escena?
El Boletín Oficial nos sumerge en las entrañas de la burocracia porteña, donde la rutina administrativa marca el pulso de la gestión. Varias resoluciones, aparentemente menores, dibujan el día a día del personal y los procesos internos, fundamentales para el engranaje estatal aunque invisibles para la mayoría de los ciudadanos.
Por un lado, la Resolución N° 54/APRA/26 prorroga la licencia sin goce de haberes de la agente Almeida Natacha García, un movimiento habitual en la administración pública. Le sigue la Resolución N° 55/APRA/26, que reajusta las responsabilidades de la "Caja Chica Común y Gastos de Movilidad", designando y cesando a los encargados de estos fondos internos. Son los pequeños ajustes que garantizan que el dinero para gastos menores siga su curso.
Desde la Jefatura de Gabinete de Ministros, las Resoluciones N° 87/MJGGC/26 y N° 89/MJGGC/26 asignan "Suplementos de Gabinete" a diversos agentes. Aunque el monto y los beneficiarios específicos no se detallan, estos suplementos son una parte común de la retribución de funcionarios y personal de confianza, reflejando movimientos internos de personal y jerarquías.
Finalmente, las Resoluciones N° 91/MJGGC/26 y N° 92/MJGGC/26 aprueban los Informes Finales de Gestión de Fernando Calvo como Subsecretario de Coordinación Técnica, Administrativa y Legal, y de Daniela Alejandra García como Directora General de Gobernanza de Datos, respectivamente. Estos documentos son el cierre formal de una etapa para los funcionarios que dejan sus cargos, un paso burocrático estándar. La Resolución N° 94/MJGGC/26 cierra este combo administrativo aprobando una compensación de créditos, un ajuste contable interno.
"Estos movimientos son el aceite que lubrica la maquinaria estatal, sin ellos, nada funcionaría. Aunque no generen titulares, son la base de la gestión diaria", analiza un experto en administración pública.
En resumen, estamos ante una serie de actos administrativos que, si bien carecen de un impacto directo en la vida del ciudadano común, son vitales para la operatividad interna del Gobierno de la Ciudad. Son el reflejo de una burocracia que se mueve, se ajusta y se formaliza constantemente.