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El Ministerio de Capital Humano homologó una batería de acuerdos salariales que impactan desde los puertos hasta las peluquerías y jardines. ¿Quiénes ganan y quiénes pierden en la puja por el poder adquisitivo?
El Boletín Oficial nos trae una avalancha de homologaciones de convenios colectivos que definen nuevos salarios y condiciones laborales para miles de trabajadores. Las Disposiciones 302/2024, 303/2024, 305/2024 y 306/2024, todas rubricadas por la Dirección Nacional de Relaciones y Regulaciones del Trabajo, son el resultado de intensas negociaciones paritarias.
Estos convenios, aunque rutinarios en su homologación, son vitales para la economía doméstica de miles de familias. En un contexto inflacionario, cada actualización salarial es una batalla ganada, o al menos no perdida. Sin embargo, las advertencias sobre sumas no remunerativas y otros aportes son un recordatorio de que la negociación colectiva no está exenta de grises que pueden afectar los derechos de los trabajadores a largo plazo, especialmente en lo que respecta a jubilación y beneficios sociales.
La Dirección Nacional de Relaciones y Regulaciones del Trabajo evaluará la procedencia de fijar el tope indemnizatorio (Artículo 245 de la LCT) para cada convenio, un dato fundamental en caso de futuros despidos. Para los trabajadores, es crucial estar informados sobre el impacto real de estas actualizaciones en sus recibos de sueldo y beneficios.