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En medio de la emergencia económica, el Poder Ejecutivo lanza una controvertida figura protocolar: los 'Embajadores Comerciales para Inversiones y Desarrollo Estratégico'. Serán personas de "notable trayectoria" que trabajarán gratis, sin relación laboral ni facultades diplomáticas reales, generando dudas sobre su rol y posibles conflictos de interés.
El Gobierno ha desatado una nueva polémica al crear la figura de "Embajador Comercial para Inversiones y Desarrollo Estratégico", mediante el Decreto N° 43/2025. La medida busca, según el texto oficial, "promover inversiones estratégicas, fomentar las exportaciones e impulsar los negocios internacionales" en un contexto de "emergencia pública en materia administrativa, económica, financiera y energética".
Lo más llamativo es que estos embajadores actuarán con carácter "ad honorem", es decir, sin percibir sueldo alguno, y "no tendrán relación laboral ni adquirirán la condición de funcionarios públicos". Se les asignará la categoría diplomática de Embajador Extraordinario y Plenipotenciario "al solo efecto del rango protocolar", pero sin autoridad ni facultades diplomáticas reales. Su tarea se limitará a "colaborar" y "sugerir estrategias".
Esta iniciativa, que no generará "erogación presupuestaria alguna", plantea interrogantes sobre la idoneidad y la transparencia de la selección de estas figuras, así como sobre posibles conflictos de interés. Aunque se prohíbe invocar el carácter protocolar para beneficio particular, la puerta queda abierta a la influencia de actores privados en la política exterior comercial del país. ¿Serán verdaderos promotores de inversiones o una "puerta giratoria" para negocios personales? El Ministerio de Relaciones Exteriores propondrá a estas personas de "notable trayectoria empresarial en el ámbito privado".