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Tres diplomáticos de carrera, incluyendo un Consejero de Embajada y dos Secretarios, ven rechazados sus reclamos por diferencias salariales retroactivas tras sus ascensos. La Rosada ratifica: la antigüedad es una cosa, ¡el bolsillo otra!
Un nuevo capítulo de tensión se abre en el corazón de la diplomacia argentina. El Gobierno, a través de los Decretos 505/2025, 506/2025 y 507/2025, ha rechazado los recursos jerárquicos de tres funcionarios del Servicio Exterior de la Nación: Cecilia Inés Castillo (D.N.I. N° 26.205.302), Federico Nahuel López Brusau (D.N.I. N° 32.737.421) y María Clara Vidal (D.N.I. N° 33.319.580). ¿El motivo? Una disputa clave sobre la fecha de aplicación de los efectos económicos de sus promociones.
Los diplomáticos habían sido promovidos en sus respectivas categorías (Castillo a Consejero de Embajada y Cónsul General, y López Brusau y Vidal a Secretario de Embajada y Cónsul de Segunda Clase) mediante la Resolución N° 337/24 del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto. Sin embargo, la resolución establecía una fecha doble:
Los recurrentes argumentaron que esta distinción lesionaba su derecho de propiedad, ya que las diferencias salariales deberían reconocerse desde la fecha real de la promoción y no desde una fecha posterior que consideraban "arbitraria". Sostenían que la Ley N° 20.957 del Servicio Exterior de la Nación no prevé tal exclusión.
El Gobierno, respaldado por la Dirección General de Asuntos Jurídicos de Cancillería y la Procuración del Tesoro de la Nación, ha sido inflexible. Argumenta que:
"Los ascensos solo serán efectivos (con excepción de lo referido a la antigüedad) a partir de que se habilite la cobertura de la vacante correspondiente y recién desde ese momento nacerá el derecho a percibir las remuneraciones correspondientes a la nueva categoría, sin retroactividad alguna."
Esta medida, que agota la vía administrativa, deja a los diplomáticos la opción de recurrir a la justicia en un plazo de 180 días hábiles. ¿Podría esta decisión generar un malestar profundo en el cuerpo diplomático y sentar un precedente para futuras promociones en el Estado? La Casa Rosada parece dispuesta a defender la rigurosidad fiscal por encima de los reclamos salariales retroactivos.