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El Banco Central dio luz verde para que Tierra del Fuego, Chaco y Neuquén emitan deuda por cifras astronómicas. ¿Quién paga la fiesta? Las entidades financieras, con el aval del regulador, se preparan para inyectar miles de millones en las arcas provinciales.
¡Atención, contribuyentes! El Banco Central de la República Argentina (BCRA) acaba de destapar una verdadera olla de presión financiera, autorizando a las entidades bancarias a adquirir deuda de tres provincias por montos que asustan. En un movimiento coordinado, se comunicó que no se formularán observaciones a la compra de Letras del Tesoro de Tierra del Fuego por hasta $14.000.000.000 (catorce mil millones de pesos), Títulos Públicos del Chaco por el equivalente a USD90.000.000 (noventa millones de dólares estadounidenses), y Letras del Tesoro de Neuquén por la impactante suma de $240.000.000.000 (doscientos cuarenta mil millones de pesos) o su equivalente en dólares.
Esta medida, enmarcada en las comunicaciones "A" 8268, 8266 y 8267, representa una flexibilización significativa en las restricciones al financiamiento del sector público no financiero. En la práctica, significa que los bancos podrán canalizar una parte importante de su liquidez hacia las provincias, que buscan cubrir sus déficits o financiar proyectos.
Las provincias, sin duda, respiran aliviadas. Con estas autorizaciones, tienen acceso a una fuente de financiamiento crucial en un contexto económico complejo. Para las entidades financieras, es una oportunidad de inversión, aunque con el riesgo inherente a la deuda pública provincial.
El caso de Neuquén es particular: si bien se permite la emisión en pesos o su equivalente en dólares, el BCRA fue tajante al prohibir que las entidades utilicen depósitos en moneda extranjera para suscribir letras dólar hard. Esto implica una limitación para evitar una dolarización encubierta de la deuda provincial con fondos de los ahorristas en divisa extranjera.
Este festival de endeudamiento provincial podría tener implicaciones importantes para el mercado de capitales local y la estabilidad fiscal a largo plazo. La facilidad con la que las provincias acceden a financiamiento podría generar una mayor dependencia de la deuda, dejando una pesada herencia para futuras administraciones y, en última instancia, para los contribuyentes.
El BCRA, con estas comunicaciones, parece priorizar la capacidad de financiamiento de las provincias, aunque con ciertos resguardos en el caso neuquino. La pregunta que queda flotando es si este camino de endeudamiento es sostenible y si no estaremos presenciando el inicio de una nueva etapa de compromisos fiscales que podrían volverse insostenibles en el futuro cercano. Los ojos del mercado ya están puestos en la capacidad de pago de estas jurisdicciones.