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Una avalancha de empresas, desde gigantes alimenticios hasta casinos y bancos, buscan ser 'Grandes Usuarios' en el Mercado Eléctrico Mayorista. ¿Es el fin de las tarifas controladas y el inicio de una era de competencia y ahorro para las grandes firmas?
¡El mapa energético argentino está a punto de reconfigurarse! La Subsecretaría de Energía Eléctrica del Ministerio de Economía ha publicado un Aviso Oficial que marca un antes y un después: una lista kilométrica de empresas que han solicitado ser reconocidas como Grandes Usuarios Mayores (GUMAs) y Grandes Usuarios Menores (GUMEs) en el Mercado Eléctrico Mayorista (MEM) a partir del 1° de febrero de 2026.
Esta movida no es menor. Ser un GUMA o GUME significa que estas empresas podrán comprar energía directamente en el MEM, sin depender exclusivamente de las distribuidoras locales. Esto les abre la puerta a negociar precios, buscar mejores condiciones y, potencialmente, reducir drásticamente sus costos operativos. La lista es un reflejo de la diversidad productiva del país, incluyendo desde la industria alimenticia (Cafés La Virginia, Molinos Marimbo, Granja Tres Arroyos) y frigoríficos (Frimsa, La Canaria), pasando por la minería (Minas Argentinas, sí, ¡otra vez!), el petróleo (Oleoducto Trasandino), la banca (Banco Patagonia), hasta aeropuertos (Aeropuertos Argentina 2000), casinos (Magic Star, Casino Puerto Santa Fe) y obras sociales.
La implicación es enorme. Para estas compañías, es una oportunidad de oro para optimizar sus gastos en un contexto de tarifas eléctricas en constante revisión. Para el MEM, implica una mayor demanda directa y, posiblemente, una mayor competencia entre generadores y comercializadores. Pero, ¿qué pasa con las distribuidoras? Perder a estos grandes clientes podría afectar sus ingresos y la estabilidad de su negocio.
Este anuncio consolida una tendencia de desregulación y apertura del mercado eléctrico para los grandes consumidores, empujando a una mayor eficiencia y a la búsqueda de precios competitivos. Los consumidores residenciales y pequeños comercios, sin embargo, seguirán atados a las tarifas reguladas, lo que podría generar una brecha aún mayor en los costos energéticos. La fecha límite para objeciones es de solo dos días hábiles, lo que indica la velocidad con la que se están implementando estos cambios. ¡El tablero energético se mueve, y rápido!