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La Comisión Nacional de Valores simplifica radicalmente las reglas para los fideicomisos financieros, eliminando burocracia y agilizando la oferta pública. ¿Más financiamiento para PyMEs y proyectos o un riesgo para inversores?
La Comisión Nacional de Valores (CNV) lanzó un verdadero "bombazo" desregulatorio con la Resolución General 1084/2025, que sustituye por completo el Capítulo IV del Título V de sus Normas, dedicado a los fideicomisos financieros. Esta reforma, enmarcada en la Ley de Financiamiento Productivo 27.440 y el Decreto de Desregulación 90/2025, busca simplificar y agilizar los procesos de autorización, inscripción y registración, reducir exigencias formales y, en definitiva, desburocratizar el mercado de capitales.
Entre los cambios más resonantes, se eliminan restricciones como la numeración de series en programas globales, la obligación de presentar certificaciones sobre documentación no contable, y se reducen drásticamente los requisitos de fondo y forma para las resoluciones sociales. Además, se introducen nuevos regímenes de Oferta Pública con Autorización Automática por "Bajo Impacto" (hasta UVA 1.000.000) y "Mediano Impacto" (hasta UVA 7.000.000), así como para "Emisiones Frecuentes", lo que acelerará la salida al mercado de estos instrumentos.
Esta medida promete un mayor acceso al financiamiento para empresas y proyectos, especialmente para las PyMEs, y busca dinamizar la canalización del ahorro hacia inversiones productivas. Sin embargo, la resolución también subraya que, si bien la CNV no aprueba ni revisa estos nuevos prospectos automáticos, la responsabilidad de la veracidad de la información recae exclusivamente en el Fiduciario y el Fiduciante. Esto implica un desafío para los inversores, quienes deberán extremar el análisis antes de invertir, a pesar de las advertencias que deberán incluirse en la documentación. El mercado celebra la agilidad, pero la lupa estará puesta en la transparencia y la protección del ahorrista.