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Tras la polémica fusión de cinco hospitales nacionales, el Presidente designa a los nuevos administradores que comandarán la flamante Administración Nacional de Establecimientos de Salud (ANES). ¿Podrán estos hombres de Milei sanear el sistema o se viene más ajuste?
El pulso del sistema de salud nacional late con fuerza tras la designación de las nuevas autoridades de la Administración Nacional de Establecimientos de Salud (ANES), la flamante entidad que absorbió a cinco hospitales nacionales clave. El Decreto 465/2025, fechado el 8 de julio de 2025, oficializa el nombramiento del doctor Diego Pablo MASARAGIAN (D.N.I. N° 21.731.794) como Administrador Nacional, con rango y jerarquía de Secretario.
Esta medida se da en el marco del Decreto N° 459/25, que dispuso la fusión del Hospital Nacional “Doctor Baldomero Sommer”, el Hospital Nacional “Profesor Alejandro Posadas”, el Hospital Nacional y Comunidad “Dr. Ramón Carrillo”, el Instituto Nacional de Rehabilitación Psicofísica del Sur “Doctor Juan Otimio Tesone” (INAREPS) y el Hospital Nacional en Red Especializado en Salud Mental y Adicciones “Licenciada Laura Bonaparte”. Una movida que generó revuelo y expectativas sobre el futuro de la atención médica pública.
Además de Masaragian, se designaron a los Directores Ejecutivos de cada uno de los establecimientos, todos con rango de Subsecretario: Germán LIZZIERO (D.N.I. N° 26.167.103) para el Sommer, Gustavo Antonio MARRONE (D.N.I. N° 14.490.424) para el Carrillo, Luis QUINTAS (D.N.I. N° 11.216.855) para el Posadas, Nicolás Alejandro MARINI (D.N.I. N° 23.343.668) para el INAREPS y Osvaldo Bruno PANZUTO (D.N.I. N° 27.745.883) para el Bonaparte. Un equipo de "doctores" que asume la titánica tarea de gestionar esta nueva estructura, buscando "eficiencia y eficacia" en un sector históricamente complejo.
"La creación de la ANES y estas designaciones son un paso crucial para una nueva gestión de la salud pública, ¿pero será suficiente para mejorar la calidad y el acceso?"
La sociedad argentina, expectante, se pregunta si esta reestructuración y el nuevo liderazgo traerán la tan ansiada mejora en los servicios de salud o si se trata de una movida más en el tablero político sin impacto real en los pacientes.