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La Agencia de Recaudación y Control Aduanero mueve sus fichas internas, reasignando a dos ingenieros en puestos estratégicos de la Dirección Aduana de Ezeiza. ¿Se viene una nueva era en el control aduanero o es solo una movida de rutina?
La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), con la Disposición 5/2026, ha generado un pequeño sismo interno al reorganizar parte de su cúpula en la Subdirección General de Operaciones Aduaneras Metropolitanas. En un movimiento que, si bien es habitual en la administración pública, siempre genera expectativas, se han reasignado las funciones de dos importantes funcionarios.
Este recambio busca optimizar la gestión y el control aduanero en una de las puertas de entrada y salida más importantes del país. La ARCA, en ejercicio de sus facultades, enfatiza que estas decisiones se toman en el marco de su autonomía para organizar su funcionamiento interno, respetando la estabilidad de los agentes de planta permanente.
Para el ciudadano de a pie, estos cambios tienen un impacto indirecto, ya que una gestión aduanera más eficiente puede agilizar el comercio exterior y la fiscalización de mercaderías. Sin embargo, para los implicados y el personal del organismo, son movimientos significativos en sus carreras. La Disposición también recuerda los plazos para interponer recursos administrativos o acciones judiciales, en caso de disconformidad con las reasignaciones.
Estas movidas internas son parte del engranaje que mantiene funcionando la maquinaria estatal, y aunque no generen titulares de primera plana, son fundamentales para la operatividad de un organismo tan crítico como la Aduana.