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Ignacio Martín Yacobucci, quien estaba al frente de la Unidad de Información Financiera (UIF), presentó su renuncia al cargo. Un cambio sensible en el organismo clave en la lucha contra el lavado de activos y la financiación del terrorismo.
Una noticia de alto impacto en el mundo financiero y judicial: el doctor Ignacio Martín YACOBUCCI (D.N.I. N° 30.594.539) ha presentado su renuncia al cargo de Presidente de la UNIDAD DE INFORMACIÓN FINANCIERA (UIF). Así lo oficializa el Decreto 40/2025, firmado por el Presidente de la Nación y el Ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona.
La UIF es un organismo descentralizado con autonomía y autarquía financiera, que actúa bajo la órbita del Ministerio de Justicia. Su misión es crucial: analizar y transmitir información para prevenir e impedir el lavado de activos y la financiación del terrorismo. El Presidente de la UIF es una figura central en esta tarea, con facultades para emitir normativas y supervisar a los sujetos obligados, como bancos, fiduciarias, casas de cambio y otras entidades del sistema financiero.
Ignacio Martín Yacobucci había sido designado por el Decreto Nº 142/24 por un período de ley. Su salida, cuya fecha de efectividad no se detalla en este decreto pero sí la aceptación, genera un interrogante sobre la continuidad de las políticas y estrategias en un área tan delicada. La estabilidad y solidez de la UIF son fundamentales para la credibilidad de Argentina ante los organismos internacionales que evalúan la eficacia de los controles antilavado del país.
La renuncia de Yacobucci abre la puerta a una nueva designación que deberá ser cuidadosamente evaluada. La persona que asuma este rol enfrentará el desafío de mantener la firmeza en la aplicación de la Ley N° 25.246 y sus modificaciones, así como de fortalecer la cooperación con otras agencias nacionales e internacionales. Para los ciudadanos y las empresas, la eficacia de la UIF se traduce en un sistema financiero más seguro y transparente, libre de las sombras del crimen organizado. El mercado estará expectante ante el nombre del sucesor y las señales que este enviará.