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El Ministerio de Justicia oficializó la incorporación de SADAIC y Argentores al nuevo Registro de Sociedades de Gestión Colectiva. ¿Fin de la fiesta o más transparencia para los artistas?
¡Atención, artistas y creadores! Un movimiento clave en el universo de los derechos de autor acaba de ser formalizado. La Dirección Nacional del Derecho de Autor (DNDA), dependiente del Ministerio de Justicia, ha dispuesto la incorporación de la Sociedad General de Autores de la Argentina (ARGENTORES) y la Sociedad Argentina de Autores y Compositores de Música (SADAIC) al flamante "REGISTRO DE SOCIEDADES DE GESTIÓN COLECTIVA DE DERECHOS DE AUTOR Y CONEXOS".
Esta medida, establecida por la Disposición 2/2025, no es menor. Responde a un marco normativo reciente que exige a las entidades de gestión colectiva de derechos de autor y derechos conexos obtener una autorización y registrarse. El objetivo, según la normativa, es garantizar la transparencia en la percepción y distribución de las remuneraciones y asegurar la efectiva representación de los titulares de derechos. Es, en esencia, una forma de control estatal sobre estas poderosas organizaciones.
"La gestión colectiva de los derechos de autor y derechos conexos sólo podrá realizarse por asociaciones civiles conforme lo establecido en el Título II, Capítulo 2, del Libro Primero del CÓDIGO CIVIL Y COMERCIAL DE LA NACIÓN."
Históricamente, tanto ARGENTORES (representante de creadores de obras literarias, dramáticas, cinematográficas, etc.) como SADAIC (la voz de los autores y compositores de música) han sido las únicas y principales administradoras de los repertorios autorales en Argentina. Con esta disposición, su estatus se formaliza bajo una nueva estructura de registro y fiscalización. La DNDA procederá de oficio a su incorporación, notificándoles el número de registro asignado. Para los autores y compositores, esto significa que sus derechos seguirán siendo administrados por estas entidades, pero ahora bajo una supervisión más explícita y regulada por parte del Estado, buscando mayor claridad en el manejo de los fondos que les corresponden. La promesa es mayor transparencia, pero la realidad dirá si esta formalización fortalece o complica la gestión de los derechos de los artistas.