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Mientras el Gobierno pregona achique, el Boletín Oficial revela un festival de designaciones y prórrogas transitorias en el Ministerio de Salud, la SEDRONAR y la ANMAT. ¿Es austeridad o una burocracia que se resiste a los cambios?
El Ministerio de Salud de la Nación, lejos de mostrar una purga o una reestructuración drástica, parece aferrarse a la 'provisoriedad eterna' en sus cuadros directivos y técnicos. Una serie de resoluciones publicadas hoy en el Boletín Oficial confirman o extienden múltiples designaciones transitorias, evidenciando una estrategia de continuidad administrativa bajo la sombra de la excepcionalidad.
En un contexto donde el discurso oficial apunta a la reducción del gasto público y la simplificación del Estado, estas medidas revelan una realidad más compleja. Se trata de nombramientos que, si bien son 'transitorios' por 180 días hábiles, son una constante en la administración pública y a menudo se prorrogan indefinidamente, postergando los concursos para cargos permanentes. Esto genera incertidumbre en la planta estatal y, para el ciudadano común, plantea dudas sobre la estabilidad y eficiencia de la gestión en áreas tan sensibles como la salud y las políticas de drogas.
Las resoluciones detallan:
Estas decisiones se amparan en el Decreto N° 958/2024, que faculta a los ministros a realizar estas designaciones y prórrogas. Aunque se menciona la necesidad de cubrir los cargos definitivamente en un plazo de 180 días hábiles, la historia reciente de la administración pública muestra una tendencia a las prórrogas sucesivas, evitando los concursos públicos y manteniendo una estructura con poca estabilidad.
Para el ciudadano, esto significa que las políticas y la gestión en áreas tan sensibles como la salud pública, la epidemiología, la emergencia sanitaria, la enfermería, la sanidad en fronteras y las políticas de drogas, están a cargo de funcionarios en situación precaria, lo que podría afectar la planificación a largo plazo y la eficiencia de estas carteras. La 'excepción' se vuelve norma, y la prometida 'transformación del Estado' parece, por ahora, ser más una reorganización interna que una desburocratización profunda.
Es fundamental que el público esté atento a estas 'pequeñas' resoluciones, ya que son el pulso real de cómo se gestiona el Estado y cómo se asignan los recursos que afectan directamente la vida de todos los argentinos.