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La Secretaría de Energía autorizó el cambio de titularidad de la Central Hidroeléctrica Río Escondido (7.2 MW) a favor de HIDDEN LAKE S.A. Una transacción clave en el sector energético de Río Negro, sujeta a la firma de un contrato de concesión antes de fin de año.
El Boletín Oficial de hoy revela un movimiento importante en el sector energético: la Secretaría de Energía ha dado luz verde al cambio de titularidad de la Central Hidroeléctrica Río Escondido, una instalación de SIETE COMA DOS MEGAVATIOS (7.2 MW) de potencia instalada, ubicada en El Foyel, Río Negro. La nueva dueña autorizada es la empresa HIDDEN LAKE SOCIEDAD ANÓNIMA (HIDDEN LAKE S.A.).
Según la resolución, HIDDEN LAKE S.A. ha cumplido con todas las exigencias normativas, aportando la documentación técnica, societaria y comercial requerida. La Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico Sociedad Anónima (CAMMESA) ya había aceptado de forma provisoria este cambio, y la solicitud fue publicada en el Boletín Oficial sin que se recibieran objeciones, lo que indica un proceso sin contratiempos hasta ahora.
Sin embargo, la autorización viene con una condición importante: la vigencia de HIDDEN LAKE S.A. como Agente Generador del Mercado Eléctrico Mayorista (MEM) está limitada a la celebración de un contrato de concesión con el Estado Nacional antes del 31 de diciembre de 2025. Además, la resolución es tajante en que cualquier sobrecosto o penalidad que se ocasione a otros agentes del MEM o a los prestadores del Transporte Eléctrico, debido a eventuales indisponibilidades por este cambio de titularidad, será cargado directamente a HIDDEN LAKE S.A.
Este cambio de manos en una central hidroeléctrica, aunque de tamaño mediano, es relevante para el abastecimiento energético regional y para el dinamismo del Mercado Eléctrico Mayorista. La exigencia de un contrato de concesión subraya la intención del Estado de mantener cierto control y asegurar la continuidad y calidad del servicio, incluso en manos privadas. Para la provincia de Río Negro, representa un ajuste en la gestión de sus recursos energéticos y la participación de nuevos actores en la generación eléctrica. La medida refleja una constante supervisión regulatoria en un sector estratégico como el de la energía.