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El SENASA revoluciona el control del Picudo del Algodonero, recategorizándolo como plaga presente y derogando normativas de 30 años. Se simplifican trámites, se digitaliza el registro y se da más autonomía a las provincias, buscando eficiencia pero generando dudas sobre el control fitosanitario en un cultivo clave para el país.
¡Bomba en el sector algodonero! El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) acaba de lanzar una resolución que sacude los cimientos del control fitosanitario para el Picudo del Algodonero (Anthonomus grandis Boheman). La Resolución 13/2025 no solo aprueba un nuevo marco normativo, sino que recategoriza a esta temida plaga de 'cuarentenaria bajo control oficial' a 'plaga presente' en el 90% de la superficie cultivada. ¿El motivo? Su amplia distribución en el país.
Esta medida implica la abrogación de una docena de resoluciones y disposiciones, algunas con más de 30 años de antigüedad, incluyendo el Programa Nacional de Prevención y Erradicación del Picudo del Algodonero (PNPEPA). En su lugar, se crea la 'Nómina de Operadores de la Cadena Fitosanitaria Algodonera' (NOCFA), que reemplaza al antiguo Registro Fitosanitario Algodonero, y cuyas inscripciones ya no tendrán vencimiento. La digitalización de trámites a través de la plataforma TAD es otro de los pilares de este cambio.
Para los productores y operadores de la cadena algodonera, la simplificación de trámites y la eliminación de burocracia son, a priori, una buena noticia. Sin embargo, la recategorización de la plaga plantea interrogantes. Si bien se reconoce la realidad de su presencia, ¿implica esto una menor presión de control? El SENASA afirma buscar mayor eficiencia y transparencia, y faculta a las provincias para requerir medidas de restricción en 'áreas protegidas' donde la plaga está ausente, dando un rol más activo a las jurisdicciones locales.
Para el ciudadano, este cambio se traduce en la promesa de una producción algodonera más fluida, pero también en la necesidad de una vigilancia constante para evitar que la simplificación se convierta en descontrol. La industria textil y toda la cadena de valor del algodón estarán atentas a los resultados de esta desregulación fitosanitaria en el terreno.