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El SENASA impone un nuevo sistema de identificación electrónica obligatoria para bovinos, bubalinos y cérvidos a partir de 2026, buscando una trazabilidad total y mayor control sanitario en la ganadería.
¡Atención, productores ganaderos! Una verdadera revolución se viene en el campo argentino. El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), mediante la Resolución 530/2025, ha establecido la obligatoriedad de la identificación electrónica individual para bovinos, bubalinos y cérvidos a partir del 1 de enero de 2026. Esto significa que todos los terneros/as deberán ser identificados al destete o antes de su primer movimiento con dispositivos de radiofrecuencia (RFID) únicos e irrepetibles.
El objetivo es claro: mejorar la sanidad animal, la inocuidad de los alimentos y la trazabilidad de la producción, lo que es crucial para la salud pública y el acceso a mercados internacionales. Los productores deberán adquirir estos dispositivos a proveedores inscriptos y certificados bajo los estrictos protocolos del Comité Internacional para el Registro Animal (ICAR). Además, será su responsabilidad realizar la lectura de los dispositivos e informar al SENASA sobre todos los movimientos de los animales.
Los dispositivos pueden ser:
La normativa detalla las características técnicas de los dispositivos (ISO-24631/1-3, ISO-11784, ISO-11785), los colores según la especie y el estado de vacunación (Blanco para bovinos con aftosa, Verde sin aftosa, Rojo para importados, Lila para caprinos y camélidos, Rosa para porcinos, y una tabla rotatoria para ovinos). También se especifican las dimensiones y pesos, así como la estructura del Código de Identificación Individual (CII), que combina Código de País (032 para Argentina), Código de Especie y Número de Identificación Individual (NII).
Para los proveedores, se exige la inscripción ante SENASA y contar con la "Full Certification" o "Performance/Conformance" del ICAR, con una validez de cinco años. Se establece un período de adecuación hasta el 16 de agosto de 2026 para los proveedores actuales. El SENASA podrá realizar planes de muestreo y pruebas a campo para verificar la calidad de los dispositivos, y los costos de estas verificaciones correrán por cuenta de los proveedores.
"El establecimiento de los protocolos del ICAR como el único sistema de certificación de calidad para dispositivos de identificación animal asegurará la confiabilidad y la efectividad en su uso dentro del Territorio Nacional, así como la armonización con las mejores prácticas internacionales, facilitando el acceso a mercados externos y el cumplimiento de los requisitos de trazabilidad exigidos por los organismos internacionales."
Esta medida, que deroga resoluciones anteriores, representa un salto cualitativo en la gestión ganadera. Si bien implica una inversión inicial y una adaptación para los productores, el beneficio a largo plazo en términos de competitividad y seguridad alimentaria es innegable. ¡El campo se moderniza a la fuerza!