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La Secretaría General de la Presidencia de la Nación experimenta movimientos de personal de alto nivel, con una transferencia clave desde el Ministerio de Economía y la sorpresiva renuncia de un Director. ¿Se rearma el ajedrez político en la Casa Rosada?
La Secretaría General de la Presidencia de la Nación se encuentra en plena ebullición, con dos anuncios que revelan cambios significativos en su plantilla de funcionarios. Por un lado, la Decisión Administrativa 3/2026 oficializa la transferencia de María Gabriela SCHOOS (D.N.I. Nº 25.998.054) desde la planta permanente del Ministerio de Economía hacia la Secretaría General.
La agente SCHOOS, quien revistaba en un cargo Nivel B, Grado 9, Agrupamiento Profesional, Tramo General del SINEP, se incorpora a la Presidencia bajo el argumento de que su perfil "responde a las necesidades propias de los objetivos asignados a la Jurisdicción de destino." Este movimiento, que según el documento "no implica menoscabo moral ni económico" para la funcionaria, se efectúa con la conformidad de la agente, manteniendo su nivel y grado escalafonario. La erogación presupuestaria inicial seguirá a cargo de la jurisdicción de origen hasta las adecuaciones correspondientes. Este tipo de traslados son comunes en la administración pública, buscando optimizar los equipos de trabajo en áreas estratégicas.
Por otro lado, la Resolución 44/2026 acepta la renuncia del Licenciado Juan Pablo SCALESE (D.N.I. N° 37.119.837) a su cargo de Director de Relaciones con la Comunidad, dependiente de la Subsecretaría de Gestión Institucional de la Secretaría General. La renuncia, efectiva a partir del 31 de diciembre de 2025, pone fin a su designación transitoria en un puesto de Nivel A - Grado 0, Función Ejecutiva Nivel II del SINEP. El documento aclara que SCALESE no presenta cargos pendientes de rendición patrimonial ni registra deudas, y tampoco se encuentra vinculado a sumarios administrativos en trámite, facilitando así la aceptación de su dimisión y la instrucción para el pago de su liquidación final. Estos movimientos, aunque de carácter administrativo, suelen ser un termómetro de las reconfiguraciones internas en el gobierno, especialmente en áreas tan sensibles como la Secretaría General.