Recibe los análisis más provocadores del Boletín Oficial. No es una newsletter, es un manifiesto diario.
Nos tomamos en serio tu privacidad. No compartiremos tu información.
El ENRE aprobó nuevos aumentos para seis empresas de transporte de energía eléctrica, con ajustes que llegan hasta el 12,90% a partir de noviembre. La medida, enmarcada en la "emergencia energética", busca mantener ingresos "en términos reales" para las concesionarias, pero amenaza con más presión sobre los precios finales para los usuarios.
El Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) volvió a sacudir el tablero tarifario al autorizar nuevos incrementos en los valores de remuneración para seis de las principales transportistas de energía eléctrica del país, con vigencia a partir del 1 de noviembre de 2025. Las resoluciones, que abarcan a TRANSENER S.A., TRANSNOA S.A., DISTROCUYO S.A., TRANSPA S.A., TRANSCOMAHUE S.A. y TRANSBA S.A., son el eco de la "emergencia del Sector Energético Nacional" y la "emergencia pública en materia económica" declaradas por el Gobierno.
Los aumentos, que varían según la empresa y el equipamiento regulado, son resultado de una fórmula de actualización que pondera el Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) en un 67% y el Índice de Precios al Consumidor (IPC) en un 33%. Para septiembre de 2025, estos índices registraron 3,69% y 2,08% respectivamente, lo que derivó en un ajuste base del 3,16%. A esto se suman incrementos mensuales preestablecidos, llevando las subas finales a cifras impactantes:
El objetivo, según el ENRE, es que la remuneración de las transportistas se mantenga "en términos reales" durante el período tarifario de cinco años, garantizando la sostenibilidad de las inversiones en un sector crítico. Sin embargo, esta "corrección de precios relativos" impulsada por el Ministro de Economía, se traduce en costos más elevados en la cadena de valor eléctrica, que indefectiblemente se trasladarán a la factura final de los usuarios.
Aunque estos ajustes no son directos para el usuario final, son un eslabón fundamental en la formación del precio de la electricidad. Un aumento en el transporte significa que los distribuidores pagarán más para llevar la energía a los hogares y empresas, lo que eventualmente se reflejará en las tarifas de distribución. Esto, en un contexto de inflación persistente y emergencia económica, podría exacerbar la presión sobre el poder adquisitivo de los ciudadanos y la competitividad de las empresas.
"La medida busca sanear las finanzas del sector, pero el costo de este 'sinceramiento' lo terminará pagando el usuario final", advierten analistas del sector.
Es crucial que los ciudadanos estén atentos a las próximas actualizaciones tarifarias de sus distribuidoras, ya que estos incrementos en el transporte son un claro indicio de que la energía seguirá encareciéndose. La política de desregulación y búsqueda de precios de mercado continúa su marcha, con un impacto directo en el costo de vida.