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El Ministerio de Seguridad aplica restricciones de concurrencia a estadios por incidentes. Un presidente de club arrojó una botella y un barra brava prófugo intentó evadir el control. ¡La guerra contra la violencia en el fútbol no da tregua!
El fútbol argentino sigue siendo un campo de batalla para la seguridad, y el Ministerio de Seguridad, bajo la conducción de Patricia Bullrich, no se anda con chiquitas. Dos nuevas resoluciones (241/2025 y 242/2025) confirman la mano dura contra la violencia en los estadios, aplicando "Restricciones de Concurrencia Administrativa" que impiden el acceso a eventos deportivos a quienes alteren el orden, sean dirigentes o barras bravas.
En un hecho insólito, el presidente del Club Atlético Platense, Sebastián José Ordóñez (DNI 26.294.183), fue sancionado con SEIS (6) meses de prohibición para asistir a cualquier evento deportivo. ¿El motivo? Arrojar una botella de plástico en el estadio Pedro Bidegain durante un partido contra San Lorenzo, un acto que fue captado por las cámaras de seguridad. ¡Ni los popes se salvan de la lupa de Tribuna Segura!
Pero la medida más resonante es la que recae sobre Kevin Ariel Torres (DNI 40.399.091), líder de la barra brava de Platense, quien recibió una restricción de CUATRO (4) AÑOS. Torres, con múltiples pedidos de captura por delitos graves como "secuestro extorsivo agravado", intentó evadir el control de Tribuna Segura en un partido de Copa Argentina entre Lanús y Lamadrid, llegando incluso a agredir a un efectivo policial y ocultarse en el estadio. Finalmente, fue detenido. Este caso particular resalta la efectividad del programa Tribuna Segura y la determinación de las autoridades de sacar de las canchas a los delincuentes.
Estas acciones, enmarcadas en la Ley de Ministerios N° 22.520 y el Decreto N° 246/17, demuestran la voluntad del Estado de "velar por la seguridad y corrección de los espectáculos deportivos". La ministra Bullrich reafirma que el objetivo es "neutralizar e impedir la presencia en el evento de personas que pudieran alterar, en cualquier forma, la reunión deportiva". Es un mensaje claro para barras, dirigentes y cualquier hincha que piense que puede salirse con la suya: las cámaras y los controles están más activos que nunca.
Para el ciudadano común, esto significa un paso más hacia estadios más seguros y familiares, libres de la violencia que históricamente ha empañado el fútbol argentino.