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El Ejecutivo reconfigura áreas clave de la Jefatura de Gabinete de Ministros, suprimiendo y creando objetivos en innovación y tecnología, y redefiniendo funciones administrativas. Esta modificación del organigrama, que incluye la transferencia del SINTyS, promete optimizar la gestión sin aumentar unidades organizativas. ¿Será un paso hacia la "eficiencia" o solo un enroque de poder?
La Administración Pública Nacional no para de moverse, y esta vez le tocó a la mismísima Jefatura de Gabinete de Ministros. El Decreto 1103/2024, firmado por el Presidente y el Jefe de Gabinete, establece una reestructuración profunda de diversas áreas, generando expectativas sobre el rumbo de la gestión.
Se suprimen objetivos de la Subsecretaría de Innovación de la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología, mientras que se incorporan nuevos objetivos (del 24 al 27) a la Subsecretaría de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones dentro de la misma Secretaría. Estos nuevos objetivos apuntan a la promoción de acuerdos federales, el desarrollo de programas de asistencia técnica a gobiernos provinciales y municipales, la supervisión del Programa Punto Digital y, lo más relevante, la asistencia en la gestión del SISTEMA DE IDENTIFICACIÓN NACIONAL TRIBUTARIO Y SOCIAL (SINTyS), que fue transferido desde el ex Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales.
Además, se redefinen los objetivos de la Subsecretaría de Gestión Administrativa de Interior y se establece que los procesos de control interno de la Vicejefatura de Gabinete del Interior serán ejercidos por un Auditor Sectorial. La medida deroga normativas anteriores que definían estructuras de ex ministerios y secretarías, unificando criterios bajo el nuevo esquema.
El Gobierno asegura que esta medida "no implica incremento en la cantidad de unidades organizativas que conforman la Administración Pública Nacional", buscando transmitir un mensaje de austeridad y eficiencia. Sin embargo, este tipo de reestructuraciones internas siempre generan interrogantes sobre el impacto real en la operatividad y la celeridad de las políticas públicas. Para el ciudadano, los cambios en la gestión del SINTyS podrían tener implicaciones en la forma en que se maneja la información tributaria y social a nivel nacional. ¿Será esta reorganización la llave para una gestión más ágil y moderna, o solo un cambio de nombres en la burocracia estatal? ¡El tiempo lo dirá!