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Dos conmovedores casos revelan un aspecto inusual del sistema previsional bonaerense: el Instituto de Previsión Social (IPS) reconoce el derecho a pensión a cónyuges supérstites que, lamentablemente, fallecieron durante el proceso de solicitud. Las sumas acumuladas ahora son 'de legítimo abono' para sus herederos.
El Boletín Oficial nos presenta dos historias que, aunque administrativas, tocan la fibra sensible y exponen las demoras burocráticas del sistema previsional. Las Resoluciones N° 31.779 y N° 31.782 del Instituto de Previsión Social (IPS) de la Provincia de Buenos Aires reconocen el derecho a pensión a dos solicitantes que, trágicamente, murieron antes de que su beneficio fuera aprobado y liquidado.
El primer caso es el de Sergio Alberto Gatti, DNI N° 4.422.009, quien solicitó la pensión como cónyuge supérstite de Hebe Cecilia Brandt, fallecida el 2 de mayo de 2024. El IPS resolvió que a Gatti le asistía el derecho al goce del beneficio desde el 3 de mayo de 2024 hasta el 26 de abril de 2025, fecha de su propio fallecimiento. El monto reconocido equivale al 53% del sueldo de una Directora de 1ra de EGB con 24 años de antigüedad. Las sumas devengadas, ahora, son declaradas 'de legítimo abono' a favor de sus herederos legales. Es decir, el dinero que Gatti debió recibir en vida, ahora lo cobrarán quienes acrediten su vínculo familiar.
Similar situación vivió José Daniel Inveninato, DNI N° 8.581.648, quien tramitaba su pensión como cónyuge supérstite de Ana María Chiesa, fallecida el 29 de agosto de 2024. Inveninato falleció el 25 de septiembre de 2025, también durante la tramitación. El IPS reconoció su derecho a una pensión equivalente al 64% del sueldo de Maestra de Grado y 24% de Maestra Especializada, desde el 30 de agosto de 2024 hasta el día de su deceso. Al igual que en el caso anterior, las sumas adeudadas serán para sus herederos.
Estos casos, si bien son resoluciones administrativas específicas, ponen en evidencia la lentitud de los procesos burocráticos que, en ocasiones, impiden que los beneficiarios directos puedan disfrutar en vida de un derecho que les corresponde. La figura de 'legítimo abono' garantiza que el dinero no se pierda y sea entregado a los herederos, lo cual es fundamental para la seguridad jurídica y económica de las familias. Sin embargo, no deja de ser un triste recordatorio de que, para algunos, la justicia llega post mortem. Para el ciudadano común, estos casos subrayan la importancia de iniciar los trámites previsionales con la mayor antelación posible y de conocer los derechos de los herederos en situaciones de fallecimiento durante el proceso. El sistema, aunque lento, finalmente reconoce el derecho adquirido.