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La Secretaría de Agricultura postergó hasta 2026 la obligatoriedad de la identificación electrónica de ganado bovino, bubalino y cérvido, una medida crucial que había generado incertidumbre entre los productores por la falta de dispositivos.
¡Alivio en el campo! La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca del Ministerio de Economía acaba de anunciar una noticia que era un secreto a voces y que trae un respiro a miles de productores: la obligatoriedad de la identificación electrónica para la trazabilidad de ganados bovinos, bubalinos y cérvidos se posterga un año. La Resolución 19/2025, publicada hoy, mueve la fecha de inicio del 1 de enero de 2025 al 1 de enero de 2026.
La norma original, establecida en octubre de 2024, exigía a los productores identificar a todos los terneros/as al destete o al primer movimiento con tecnología electrónica. Sin embargo, la realidad golpeó la burocracia: el proceso licitatorio para abastecer los dispositivos fracasó estrepitosamente. El licitante comunicó formalmente su 'imposibilidad de cumplir con la entrega en las condiciones, cantidades y plazos previstos'. En otras palabras, no había chips para tanto ganado.
Esta decisión, aunque necesaria, expone las falencias en la planificación y ejecución de políticas públicas. La Secretaría argumentó que la postergación busca 'evitar generar inconvenientes a los productores ganaderos en el movimiento y traslado de hacienda al momento del destete'. Es una medida de oportunidad, mérito y conveniencia para no paralizar la actividad. La trazabilidad individual es fundamental para la sanidad y la competitividad internacional, pero la implementación debe ser viable. El campo ahora tiene un año más para prepararse, pero la pregunta es: ¿se repetirán los problemas de abastecimiento en 2026? La resolución también deroga los artículos 3°, 4° y 5° de la norma original, lo que implica una redefinición de los detalles de implementación.
Por ahora, los productores no deberán incurrir en gastos ni gestiones para adquirir los dispositivos electrónicos para la identificación de sus animales, al menos hasta fines de 2025. Esto les da un margen para organizar sus explotaciones y esperar que el Estado logre asegurar el suministro de la tecnología. Es fundamental que el sector se mantenga informado sobre futuras actualizaciones y la nueva planificación para evitar sorpresas.