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El Ministerio de Economía lanza una ofensiva de simplificación para productos eléctricos, máquinas y equipos de protección personal, prometiendo estándares modernos y menos trámites para empresas y consumidores.
Un tsunami de desregulación y actualización normativa sacude al sector industrial y comercial argentino. La Secretaría de Industria y Comercio, bajo la órbita del Ministerio de Economía, ha derogado un arsenal de viejas resoluciones para aprobar nuevos reglamentos técnicos que prometen simplificar trámites y elevar los estándares de calidad y seguridad a nivel internacional.
La Resolución 16/2025 se carga las normativas de 1987, 1998 y 2018 para el equipamiento eléctrico, unificando requisitos de seguridad y calidad. Esto impacta desde un cargador de celular hasta electrodomésticos complejos.
Luego, la Resolución 17/2025 hace lo propio con las máquinas y equipos, estableciendo nuevas reglas para su comercialización. Desde herramientas de taller hasta maquinaria industrial, todos deberán cumplir con los flamantes criterios.
Finalmente, la Resolución 18/2025 moderniza las exigencias para los equipos, medios y elementos de protección personal (EPP), cruciales para la seguridad laboral. Se deroga la resolución de 1999, buscando garantizar que los trabajadores cuenten con protección de vanguardia.
El objetivo es claro: eliminar barreras que obstaculizan el comercio y adaptar el país a los estándares globales. Fabricantes e importadores deberán presentar una Declaración Jurada de Conformidad y ajustarse a los nuevos procedimientos de evaluación, que se realizarán a través de la plataforma Trámites a Distancia (TAD). Si bien los certificados anteriores tienen una gracia de hasta UN (1) año, la cuenta regresiva para la adecuación ya empezó. Para el ciudadano común, esto debería significar productos más seguros y confiables en el mercado, aunque el impacto inicial para las empresas podría ser un desafío de adaptación.