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Una explosiva decisión del Ministerio de Economía levanta el derecho antidumping a las resinas de poliéster de Brasil, desatando una **guerra interna** entre la protección a la industria nacional y la búsqueda de competitividad para múltiples sectores. ¿Ganarán los importadores o los productores locales?
El Ministerio de Economía ha tirado una bomba en el sector industrial: se eliminan los derechos antidumping que regían desde 2019 sobre las resinas poliéster insaturadas, alcídicas, sin aceite importadas de Brasil (N.C.M. 3907.91.00). Esta medida, que entra en vigencia inmediatamente, podría revolucionar los costos de producción en una amplia gama de industrias en Argentina. La resolución 904/2025 pone fin a una medida que aplicaba un derecho ad valorem definitivo del 12,22% sobre los valores FOB de exportación. Aunque la Subsecretaría de Comercio Exterior y la Comisión Nacional de Comercio Exterior (CNCE) habían advertido sobre la "probabilidad de recurrencia del dumping" (con un margen del 21,57% en exportaciones a Chile), el Gobierno optó por la desregulación. La CNCE, en su Acta de Directorio 2598 del 3 de junio de 2025, destacó que estas resinas son un insumo crítico para la fabricación de plásticos reforzados, materiales compuestos, y piezas destinadas a la industria automotriz, la construcción y la industria naval. Sin embargo, también señaló que el mercado nacional tiene una alta concentración, con una sola empresa explicando la mitad de la producción local y dos concentrando cerca del 80%.
"La medida antidumping puede traducirse en un incremento de los costos de producción domésticos de estas actividades, afectando la competitividad-precio de sus productos finales, tanto en el mercado local como en los mercados externos." Esta es la clave: el Gobierno prioriza la competitividad de las industrias "aguas abajo" que utilizan estas resinas, antes que la protección de los productores locales de resinas. La decisión busca reducir los costos de insumos, lo que podría generar una baja en los precios finales de productos como autopartes, materiales de construcción y embarcaciones, beneficiando al consumidor y a la capacidad exportadora. Sin embargo, la contracara es el posible impacto negativo en la única empresa productora relevante de resinas en Argentina, que podría enfrentar una competencia importada más agresiva. La resolución es un claro mensaje de apertura comercial y de la búsqueda de mayor eficiencia en las cadenas de valor, incluso a costa de la industria nacional de insumos básicos. Los sectores afectados deben estar atentos: ¿se traducirá esta desregulación en una real baja de precios o solo en mayores márgenes para los importadores? El tiempo lo dirá, pero el tablero comercial acaba de cambiar.