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La Subdirección General de Recursos Humanos de la AFIP sacude el organigrama: múltiples reasignaciones y un nuevo jefe para fiscalización de grandes contribuyentes. Un *movimiento sísmico* en las oficinas que controlan las arcas nacionales, ¿se viene una nueva era de controles?
Un vendaval de cambios sopla en la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (AFIP). Dos disposiciones recientes, la 714/2024 y la 719/2024, revelan una profunda reestructuración en los cargos de Jefaturas Interinas de diversas unidades, desde agencias regionales hasta divisiones de fiscalización clave. Estos movimientos, aunque parezcan internos, son un termómetro de las prioridades y el rumbo que tomará el organismo recaudador en los próximos meses.
La Disposición 714/2024 detalla una verdadera danza de nombres en agencias y divisiones metropolitanas. Contadores públicos de vasta trayectoria son reasignados, como Analía Beatriz AUSILI (CUIL 27-144629383), quien pasa a liderar la Agencia N° 54, o Juan Pablo ANDREOLI (CUIL 20-246281778), que asume la Jefatura Interina de la Agencia N° 13. Otros, como Gustavo Daniel SURACE (CUIL 20-220004857), dan el salto de la informática a la fiscalización. Estos cambios impactan directamente en la gestión diaria de la recaudación y el control tributario en distintas jurisdicciones.
Pero la noticia que más resuena en los pasillos corporativos es la designación, vía Disposición 719/2024, del Contador Público Pablo CORNEJO (CUIL 20-224325259) como Jefe de División Interino de Fiscalización Externa N° IV. Este puesto no es uno más: Cornejo estará al frente de una de las áreas más sensibles de la AFIP, dedicada al control de los Grandes Contribuyentes Nacionales. Su llegada a este rol, con el respaldo de las Subdirecciones Generales de Operaciones Impositivas de Grandes Contribuyentes y Metropolitanas, podría señalar una intensificación de la lupa fiscal sobre las mayores fortunas y empresas del país.
Para el ciudadano y las empresas, especialmente las de gran envergadura, estos cambios sugieren que la AFIP podría estar ajustando sus estrategias de control y auditoría. Nuevos líderes pueden traer nuevos enfoques, lo que exige una mayor atención al cumplimiento normativo y una transparencia fiscal inquebrantable. Es el momento de revisar procesos y asegurarse de que todo esté en regla, porque el organismo recaudador parece estar reconfigurando sus piezas para una fiscalización más efectiva.