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La Administración de Parques Nacionales declara la guerra al Picudo Rojo, una plaga devastadora que pone en jaque la supervivencia de los emblemáticos palmares nacionales. ¡Un desastre ecológico y turístico al acecho!
La Administración de Parques Nacionales (APN) ha emitido la Resolución 262/2025, una medida de urgencia extrema para combatir la inminente amenaza del Picudo Rojo (Rhynchophorus ferrugineus), un insecto que devasta palmeras. La APN adhiere a la Alerta Fitosanitaria nacional declarada por el SERVICIO NACIONAL DE SANIDAD Y CALIDAD AGROALIMENTARIA (SENASA) y establece un plan de acción coordinado en todas sus Áreas Protegidas.
Este insecto es una de las plagas más destructivas a nivel global, afectando a más de 40 especies de la familia Arecaceae. Sus larvas se alimentan del interior del tronco, causando daños difíciles de detectar en etapas tempranas y que, inevitablemente, terminan con la muerte de la palmera. La plaga fue detectada en Uruguay en 2022 y su rápida expansión ha aumentado significativamente la presión de ingreso hacia la Argentina.
La resolución crea una "Mesa Técnico-Operativa" específica, coordinada por la Dirección Nacional de Conservación, cuya misión será elaborar, aprobar y ejecutar un plan de acción detallado contra la plaga. Pero lo más crucial para el funcionamiento interno es la obligatoriedad para todos los agentes de la APN de notificar de forma inmediata y fehaciente cualquier detección de ejemplares o daños sospechosos del Picudo Rojo. Estas notificaciones deberán realizarse simultáneamente al Intendente del Área Protegida y a la oficina más cercana del SENASA. También se notificará a las autoridades ambientales provinciales con poblaciones de palmeras.
Este es un problema de salud ambiental con graves repercusiones socioeconómicas. Para la sociedad en general, la amenaza es la pérdida de un patrimonio natural invaluable: los palmares nativos de Yatay, Pindó y Caranday en parques como El Palmar, Iberá y Mburucuyá, que son atractivos turísticos clave. La destrucción de estos ecosistemas no solo implica un grave impacto ecológico sobre la biodiversidad, sino también un riesgo para la seguridad pública por el posible colapso de palmeras infestadas y un severo impacto económico al afectar el turismo en estas regiones. Los operadores turísticos y las comunidades que viven del turismo en estas zonas podrían ver sus ingresos seriamente comprometidos.
Si visitás o vivís cerca de un Parque Nacional con palmares, ¡abrí bien los ojos! Si ves palmeras con daños sospechosos (ramas caídas, orificios, serrín), informá a las autoridades del Parque o a SENASA. Tu colaboración es crucial para frenar esta amenaza. La conservación de nuestros palmares es responsabilidad de todos.
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