Recibe los análisis más provocadores del Boletín Oficial. No es una newsletter, es un manifiesto diario.
Nos tomamos en serio tu privacidad. No compartiremos tu información.
El Gobierno endurece los controles sobre los materiales de construcción, especialmente el cemento, para garantizar seguridad y calidad en obras. ¿Adiós a los productos "flojos de papeles"?
La Dirección Nacional de Reglamentos Técnicos del Ministerio de Economía acaba de tirar la bomba en el sector de la construcción: mediante la Disposición N°1/2025, se aprueban requisitos y procedimientos de evaluación de la conformidad que deberán cumplir los cementos que se comercialicen en Argentina. Esto no es un detalle menor; estamos hablando del corazón de cualquier obra, desde tu casa hasta un rascacielos.
¿Qué significa esto en la práctica? A partir de ahora, los cementos listados en el Anexo II del Reglamento Técnico de Materiales para la Construcción (aprobado previamente por Resolución 236/2024 de la Secretaría de Industria y Comercio) deberán someterse a rigurosos exámenes de seguridad y calidad. Se busca ponerle un freno a la informalidad y a los productos que no cumplen con los estándares mínimos, esos que pueden comprometer la estabilidad de una edificación.
Esta medida es el broche de oro a un proceso que comenzó con las Resoluciones Nros. 236 y 237 de agosto de 2024, y la Disposición N°1 de noviembre de 2024. El objetivo es claro: proteger al consumidor y a la industria seria. Los constructores, desarrolladores inmobiliarios y, en última instancia, cualquier ciudadano que compre o viva en una propiedad, se verá beneficiado por una mayor garantía sobre la calidad de los materiales fundamentales.
“Es un paso crucial para la seguridad edilicia y la transparencia en el mercado de la construcción”, podría decir un experto.
La exigibilidad de algunos puntos específicos, como el "punto 5 del Anexo", se hará efectiva a partir del 2 de julio de 2025. Esto da un margen para que la industria se adapte, pero la cuenta regresiva ya empezó. Quienes no se ajusten, quedarán fuera de juego. Es hora de que el cemento argentino sea sinónimo de confianza, y no de preocupación.