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El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) impone nuevas y estrictas reglas para la provisión de équidos destinados a faena de exportación. Desde microchips obligatorios hasta recetas veterinarias electrónicas, el objetivo es blindar el acceso a los mercados más exigentes, como la Unión Europea, frente a la polémica por el uso de fármacos y hormonas.
Revolución en la Trazabilidad Equina: Argentina se alinea con Europa para no perder el tren de las exportaciones.
El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) acaba de soltar una bomba regulatoria que impactará de lleno en el sector equino. A partir de ahora, todo caballo destinado a faena para exportación, especialmente a la exigente Unión Europea (UE), deberá llevar un microchip inyectable para su identificación individual. ¡Se acabó la informalidad!
Pero la medida no se queda ahí. La verdadera estrella de esta reforma es la implementación de la Receta Veterinaria Electrónica (RVE), que será obligatoria desde el 1 de diciembre de 2025. Esto significa que los veterinarios deberán prescribir online, con clave fiscal, los productos farmacológicos para équidos que tengan un período de retiro de al menos seis meses. Y ojo, porque cada receta quedará ligada al microchip del animal y a la unidad productiva en el Sistema Integrado de Gestión de Sanidad Animal (SIGSA). ¡Un control total!
La movida de SENASA busca blindar el acceso de la carne equina argentina a mercados clave como la UE, que cada vez exige más garantías de inocuidad y calidad. Europa impone regulaciones estrictas sobre el uso de hormonas, beta-agonistas y ciertos antimicrobianos en la cría de ganado. Argentina, como exportador, debe demostrar que cumple con estas normas. De las 81 sustancias esenciales permitidas por la UE para tratar équidos, en Argentina solo 19 están autorizadas para productos veterinarios. Esta resolución es la respuesta a esa presión internacional.
Para los productores, esto implica una mayor carga administrativa y económica, con la necesidad de invertir en la identificación de sus animales y adaptarse a la digitalización. Sin embargo, es el peaje para seguir compitiendo en las ligas mayores de la exportación. Los veterinarios, por su parte, se enfrentan a una nueva era de responsabilidad digital, con sanciones severas si no cumplen con la prescripción electrónica y el registro.
“Esta medida es crucial para la sanidad animal y la salud pública, permitiendo sistemas de rastreabilidad más precisos y de mayor alcance”, afirman desde SENASA.
En definitiva, es un paso gigante hacia la modernización y la transparencia en la cadena productiva equina. Aquellos que no se adapten, corren el riesgo de quedar fuera del circuito exportador. Manténganse informados en la web del SENASA, donde se publicará el listado actualizado de productos veterinarios permitidos. ¡El futuro de la carne equina argentina se juega en la digitalización y la trazabilidad!