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La ANMAT redobla la apuesta en la Ley de Etiquetado Frontal: actualiza el sistema de sellos y manual de aplicación, y *endurece las reglas para la publicidad* de alimentos con advertencias. ¡Ojo con lo que comés y lo que te muestran!
La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) no da tregua en su cruzada por la alimentación saludable, lanzando dos disposiciones clave que ajustan las tuercas de la controvertida Ley de Etiquetado Frontal. Los cambios impactarán directamente en la industria alimenticia y, por supuesto, en el bolsillo y la salud de todos los argentinos.
La Disposición 11362/2024 llega para actualizar el “Sistema de Declaración de Sellos y Advertencias Nutricionales”, esa herramienta digital que obliga a las empresas a informar sobre los excesos de azúcares, sodio, grasas saturadas, grasas totales y calorías. Lo más importante es la aprobación de un Manual de Aplicación de la Ley N° 27.642 y el Decreto N° 151/22 - Rotulado Nutricional Frontal. Este manual busca ser la biblia para entender cómo se aplica la ley, brindando directrices claras tanto para las autoridades de control como para las empresas productoras e importadoras. En criollo: se busca cerrar cualquier resquicio que pudiera generar confusión o demoras en la implementación. Además, la ANMAT podrá autorizar el agotamiento de stock de rótulos viejos, dando un oxígeno transitorio a las empresas.
Pero la verdadera bomba es la Disposición 11378/2024. Esta medida deroga la anterior normativa (ANMAT Nº 6924/22) y establece reglas mucho más estrictas para la publicidad, promoción y patrocinio de alimentos y bebidas analcohólicas envasadas que ostenten al menos un sello de advertencia (incluyendo edulcorantes o cafeína). Si bien la ley ya prohibía la publicidad dirigida a niños, niñas y adolescentes para estos productos, ahora la ANMAT, tras “la experiencia adquirida”, revisa y endurece el control. Esto significa que las estrategias de marketing de la industria de alimentos y bebidas deberán ser aún más cuidadosas, especialmente en medios masivos tradicionales y digitales. El objetivo es claro: proteger a los consumidores de la “malnutrición” y de enfermedades crónicas no transmisibles mediante información “clara, oportuna y veraz”.
Para el consumidor, estas medidas son una victoria para el derecho a la información y la salud, prometiendo una dieta más consciente y menos bombardeo publicitario de productos “poco saludables”. Para la industria, implica un aumento en la carga regulatoria y un desafío enorme en sus estrategias de comunicación y desarrollo de productos. La ANMAT se posiciona como un guardián implacable de la salud pública, utilizando todas las herramientas a su alcance para fiscalizar y controlar, en coordinación con el Ministerio de Salud.