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La ANAC sorprendió al flexibilizar la edad máxima para pilotos comerciales, una medida que busca alinear a Argentina con tendencias globales y responder a la creciente demanda del sector aeronáutico. ¿Más experiencia o más riesgo?
La Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) ha dado un giro audaz al modificar la Parte 61 de las Regulaciones Argentinas de Aviación Civil (RAAC), que rige las licencias de pilotos. La resolución 516/2024, publicada en el Boletín Oficial, elimina los límites de edad que impedían a pilotos de 60 y 65 años (dependiendo del tipo de operación) seguir al mando de aeronaves comerciales.
Este cambio, impulsado por la necesidad de contar con más personal experimentado y siguiendo la tendencia internacional, reconoce los avances en la medicina y la exigencia de una industria en constante crecimiento. Hasta ahora, un piloto no podía volar solo después de los 60 años, ni como piloto o copiloto en operaciones con dos tripulantes después de los 65. Ahora, la edad ya no será una barrera, siempre y cuando se cumplan estrictos requisitos psicofísicos y de pericia.
Para los pilotos más experimentados, es una verdadera bocanada de aire fresco, una oportunidad de extender sus carreras y volcar años de conocimiento en el sistema. Para las aerolíneas, significa un alivio ante la escasez de personal y la posibilidad de retener talento invaluable. La ANAC argumenta que la seguridad operacional no se ve comprometida, ya que la limitación real siempre debe ser la aptitud psicofísica y no un número arbitrario.
"La propuesta de flexibilizar la edad máxima de pilotos, viene a receptar la tendencia que se observa en la normativa aeronáutica civil de diversos países... ello en virtud que la edad se limita por las condiciones psico-físicas y demás requisitos de conocimientos, experiencia y pericia, exigidos por la Autoridad Aeronáutica."
Sin embargo, la medida no está exenta de debate. Mientras algunos celebran la desregulación, otros se preguntan si la presión por la demanda no podría, a largo plazo, afectar los estándares de seguridad. La ANAC deberá ahora notificar esta "diferencia" a la Organización Internacional de Aviación Civil (OACI) y evaluar posibles medidas de mitigación. Los ciudadanos comunes no verán un cambio inmediato, pero a la larga, podrían notar una mayor oferta de vuelos y una plantilla de pilotos más diversa en edad.