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El Ministerio de Salud de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires agita su organigrama con la designación de nuevos profesionales y una *ola* de licencias sin goce de haberes. ¿Qué se esconde detrás de estos movimientos internos que impactan directamente en la gestión sanitaria?
En un movimiento silencioso pero constante, el Ministerio de Salud de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires ha publicado una serie de resoluciones que, aunque parezcan meros trámites burocráticos, revelan la dinámica interna de una de las carteras más sensibles. Se trata de una doble jugada: por un lado, se refuerzan áreas clave con nuevas incorporaciones; por el otro, se registra una significativa cantidad de licencias sin goce de haberes que podrían generar interrogantes sobre la estabilidad de ciertos puestos.
Entre las designaciones más destacadas, la Resolución N° 823/MSGC/26 confirma la incorporación de personal como Chofer de Ambulancias en la Planta Permanente. Esta medida busca, teóricamente, fortalecer la capacidad de respuesta en emergencias, un área siempre bajo la lupa ciudadana. La Resolución N° 825/MSGC/26, por su parte, designa a Martin Horacio Pujol como Odontólogo de Planta Asistente, sumando un nuevo profesional a la atención bucodental pública.
Sin embargo, el lado B de estas publicaciones muestra una cascada de licencias sin goce de haberes. Nombres como Carla Candela Brovia, Víctor Alfredo Farfan Quispe, María José Leza, Alberto Enrique Vázquez, Mariana Colugnat y Florencia Natalia Balla figuran en las resoluciones 824, 826, 827, 828, 829 y 830, respectivamente. Estas ausencias temporales, aunque son un derecho laboral, plantean la pregunta sobre cómo se cubren esos puestos y si afectan la continuidad de los servicios.
'Cada movimiento de personal, por pequeño que parezca, tiene un impacto en la eficiencia de un sistema tan complejo como el de salud pública', advierte un analista del sector.
Para el ciudadano común, estos cambios significan, en teoría, una renovación y una posible mejora en la disponibilidad de servicios básicos como el transporte sanitario y la atención odontológica. No obstante, la serie de licencias podría implicar una mayor carga de trabajo para el personal restante o, en el peor de los casos, demoras en la atención si no se gestionan adecuadamente los reemplazos. El contexto actual de ajustes y reestructuraciones en el ámbito público hace que cada movimiento sea observado con lupa. ¿Son estas licencias una señal de descontento o simplemente una rotación natural de personal? El tiempo lo dirá, pero la maquinaria burocrática sigue su curso, con sus luces y sus sombras.
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