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La Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) ha desplegado una serie de resoluciones clave para blindar la seguridad operacional, desde la detección de repuestos truchos hasta la vigilancia de aeródromos, pasando por la actualización de sus regulaciones y manuales de inspección. ¡El objetivo es claro: cielos más seguros!
La Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) no se anda con chiquitas cuando se trata de la seguridad aérea. En una ráfaga de resoluciones, el organismo ha dejado en claro que su prioridad es fortalecer los controles y estandarizar la aviación argentina con los más altos estándares internacionales. Una movida que impacta directamente en cómo operan las aerolíneas y se gestionan los aeropuertos.
Primero, la Resolución 48/2025 ratifica la circular CA 21-29C Cambio 1, una medida que intensifica la detección y el informe de “partes sospechosas de no estar aprobadas”. Esto significa que cada engranaje, cada pieza que vuela en un avión, estará bajo una lupa más potente. El objetivo es claro: sacar de circulación cualquier componente que ponga en riesgo la vida de los pasajeros y garantizar que solo se utilicen repuestos certificados. Un golpe contundente a la informalidad y a quienes intenten atentar contra la seguridad.
Luego, la Resolución 49/2025 aprueba una enmienda crucial a la Parte 11 de las Regulaciones Argentinas de Aviación Civil (RAAC). Esta movida no es menor: busca alinear la normativa local con el Convenio de Aviación Civil Internacional (Chicago 1944) y las recomendaciones de la OACI. En criollo, se busca que las reglas para desarrollar, aprobar y modificar las RAAC sean más eficientes y estén a la altura de lo que se exige globalmente. La promesa es una regulación más clara y uniforme, que facilite la operación sin comprometer la seguridad. Entrará en vigencia al día siguiente de su publicación.
En la misma línea, la Resolución 51/2025 le da un lavado de cara al Manual del Inspector de Aeronavegabilidad (MIA). Se incorpora un nuevo Capítulo 8 sobre “Equipamiento necesario para las operaciones que no forma parte de la certificación tipo de la aeronave” y el Boletín de Aeronavegabilidad 04-24 con el formulario DA 8300-19 para inspecciones en rampa. Esto significa que los inspectores contarán con herramientas más robustas y procedimientos actualizados para evaluar desde los equipos hasta el cumplimiento reglamentario de los explotadores. Un paso fundamental para resolver hallazgos de auditorías de la OACI (USOAP) y asegurar que no haya cabos sueltos en el control de las aeronaves.
La Resolución 53/2025 es un verdadero golpe de timón con la aprobación del “Programa de Vigilancia de la Seguridad Operacional en Aeródromos”. Este programa es la columna vertebral para definir los planes de vigilancia y las inspecciones individuales en cada aeródromo público del país. Su misión: determinar el grado de conformidad de los explotadores con las estrictas normas de las Partes 139, 153 y 154 de las RAAC. La Dirección de Aeródromos (DA) será la encargada de ejecutar este plan, que busca una vigilancia continua y sin fisuras para garantizar que la infraestructura terrestre esté tan segura como el aire.
Finalmente, la Resolución 54/2025 aprueba el “PLAN GENERAL DE GESTIÓN (PGG) PARA ERRADICAR DE LOS ENTORNOS AERONÁUTICOS LOS FACTORES CONTAMINANTES JURISDICCIONALMENTE IDENTIFICADOS”. Una medida que ataca de lleno uno de los problemas más subestimados pero peligrosos: el riesgo por fauna en los aeropuertos. Este PGG busca controlar los entornos inmediatos (13 y 20 km) para evitar que vertederos, plantas de residuos u otros focos atraigan aves y animales que puedan colisionar con aeronaves. Es una estrategia de mitigación vital para los explotadores de aeródromos, que deberán presentar acciones concretas ante la Autoridad Aeronáutica. La seguridad no solo se juega en el aire, sino también en tierra.