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La Aduana de Colón desató una ola de sanciones y condenas por contrabando y otras infracciones aduaneras, afectando a decenas de personas y una empresa. Desde el intento de cruce ilegal de mercadería hasta la falta de acreditación de ingreso, las multas alcanzan cifras astronómicas. ¡El fisco no perdona y el Código Aduanero golpea sin piedad!
La Aduana de Colón no se toma vacaciones y lo dejó bien claro con una serie de edictos publicados en el Boletín Oficial, que exponen una implacable ofensiva contra el contrabando y las irregularidades aduaneras. Decenas de individuos, entre argentinos, uruguayos y brasileros, y hasta una empresa, enfrentan multas millonarias, comiso de mercadería y la temida declaración de rebeldía por no presentarse a defenderse.
Los casos varían, pero el patrón es claro: intento de egreso de mercaderías por pasos no habilitados, falta de justificación del ingreso legal de productos extranjeros con fines comerciales, y otras infracciones al Código Aduanero (Ley N° 22.415), específicamente los artículos 947, 864, 871, 987, 986, 979 y 977. La Prefectura Naval y Gendarmería Nacional fueron clave en la detección de estos ilícitos.
Entre los casos más resonantes, encontramos a Samuel Anibal Guzman, sorprendido en el Río Uruguay con 6.000 llaveritos metálicos y 10 cajas de chocolates 'Tokke' que pretendía vender en Paysandú, enfrentando una multa de hasta $3.171.382,20. Otro grupo, incluyendo a José María Iturria Andrada y Jairo Jonathan Moreira Andrada, fue condenado al comiso de mercadería y una multa de $43.798,40 por contrabando menor, ¡con una embarcación cautelada!
La lista de sancionados es larga y variada, con multas que van desde decenas de miles hasta más de cinco millones de pesos. Por ejemplo, Sergio Samuel Baez acumula varias condenas, una de ellas por $5.153.508,35 por infracción al Art. 987 del C.A. La empresa UNIR EXPRESS S.A.S también figura con una multa de $419.913,00 y tributos adeudados por U$S 3.557,00.
Para los infractores, la situación es crítica. No solo pierden la mercadería, que puede ser puesta a disposición de la Secretaría General de la Presidencia de la Nación, comercializada o destruida, sino que deben afrontar pesadas multas. Si no abonan en quince días tras la ejecutoria de la resolución, se inician procedimientos de ejecución. Además, tienen un plazo de para apelar ante el Tribunal Fiscal de la Nación o la Justicia Federal.
La Aduana también declaró la rebeldía de Adán Masseilot Perfecto por no comparecer, constituyendo su domicilio legal en la propia Aduana de Colón, lo que implica que todas las futuras notificaciones se darán por hechas allí. Esto es un claro mensaje: la evasión de las citaciones solo agrava la situación.
"La multa que solidariamente se le podría imponer en el presente sumario contencioso sería de dos (2) a diez (10) veces el valor en plaza de la mercadería involucrada."
Estos edictos son un recordatorio brutal de la intransigencia de las autoridades aduaneras frente a quienes intentan sortear los controles. Para el ciudadano común, es una advertencia sobre los riesgos de participar en el comercio informal o ilegal en zonas de frontera.