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Argentina y Uruguay fijan un tope de 46.000 toneladas de corvina para el 2025, con una reserva estratégica, buscando proteger el recurso y garantizar la sustentabilidad. ¿Impacto en la mesa de los argentinos?
La Comisión Administradora del Río de la Plata (CARP) y la Comisión Técnica Mixta del Frente Marítimo (CTMFM) han emitido una Resolución Conjunta que establece una Captura Total Permisible (CTP) de 46.000 toneladas para la corvina (Micropogonias furnieri) en el área del Tratado del Río de la Plata y su Frente Marítimo para el año 2025. De ese total, solo se habilitarán 42.000 toneladas para la pesca, dejando una reserva administrativa de hasta 4.000 toneladas para situaciones fortuitas que pudieran impactar en el desarrollo de la pesquería.
Esta medida impacta directamente a la industria pesquera de ambos países, particularmente a los buques y empresas dedicadas a la captura de corvina. La restricción busca asegurar la sustentabilidad del recurso, evitando la sobreexplotación que podría agotar las poblaciones a futuro. Para el consumidor final, podría significar una estabilización o leve aumento en el precio de la corvina, si la oferta se ve reducida por el cupo. Sin embargo, el objetivo a largo plazo es garantizar que este pescado siga disponible en el futuro, manteniendo la biodiversidad marina.
La decisión se basa en informes científicos del Grupo de Trabajo de Recursos Costeros, que sugirieron una captura biológicamente aceptable. Argentina y Uruguay, a través de estas comisiones binacionales, coordinan desde hace años las políticas de pesca para proteger los ecosistemas compartidos, como lo establece el Tratado del Río de la Plata y su Frente Marítimo. La fijación de cupos iguales (21.000 toneladas para cada país) busca un reparto equitativo y un compromiso conjunto con la conservación. La reserva administrativa es una medida precautoria inteligente ante posibles eventos inesperados que afecten la pesquería. Es un claro ejemplo de intervención estatal binacional para la protección de un bien común, priorizando la ecología sobre la maximización de la explotación a corto plazo.
La medida es clave para el sector pesquero. Las empresas deberán ajustar sus planes de captura a estos nuevos límites. Los consumidores deben estar atentos a posibles variaciones de precios, aunque la medida apunta a la estabilidad del recurso en el tiempo, asegurando la corvina en la mesa de los argentinos a largo plazo.
8 de enero de 2025
26 de febrero de 2026
8 de enero de 2025