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El organismo de sanidad vegetal lanza un nuevo y estricto marco para la cuarentena post-entrada de material de propagación, prometiendo resguardar al campo argentino de amenazas fitosanitarias. ¿Modernización o un nuevo laberinto burocrático para el sector?
El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) ha dado un golpe de timón con la Resolución 807/2025, que revoluciona el ingreso de material de propagación vegetal al país. Esta medida, que se enmarca en la Ley de Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos N° 27.742, busca modernizar y agilizar los controles, pero, sobre todo, blindar a la producción nacional contra plagas cuarentenarias de difícil detección que podrían devastar nuestras economías regionales.
La norma aprueba un nuevo marco para la cuarentena post-entrada (CPE), reemplazando resoluciones obsoletas de más de dos décadas. Ahora, la solicitud de Autorización Fitosanitaria de Importación (AFIDI) se gestionará en línea a través del Sistema Integral de Gestión de Importación de Productos Vegetales (SIGPV-Impo), prometiendo mayor transparencia y agilidad. Se definen tres modalidades de CPE: abierta, cerrada e in vitro, cada una con requisitos rigurosísimos para los 'Sitios de Cuarentena'. Esto incluye desde cercos y carteles de advertencia hasta mallas antiáfidas de 50 mesh y pediluvios desinfectantes en los accesos. ¡Incluso se exige la desinfección total del sitio al finalizar la cuarentena!
El impacto es doble: por un lado, se busca facilitar el ingreso de recursos genéticos de alto valor para la innovación y el desarrollo productivo, vital para nuestras economías regionales. Por otro, se endurecen las responsabilidades del importador y el propietario, quienes serán los 'garantes' de cumplir con cada detalle del Plan de Manejo y mantener la trazabilidad del material. La detección de plagas cuarentenarias puede significar la devolución o destrucción inmediata del envío, sin miramientos, lo que pone una presión considerable sobre los importadores.
Este es un paso crucial del SENASA para adaptar la normativa a los estándares internacionales y a la tecnología actual. Si bien promete una gestión transparente y eficiente, la letra chica de los procedimientos y los exigentes requisitos de infraestructura para los sitios de cuarentena podrían representar un desafío considerable para los importadores, que deberán ajustar sus procesos y asumir mayores costos de cumplimiento para asegurar la sanidad del material que ingresa a la Argentina. La vigilancia será constante, con por parte del SENASA. Un verdadero 'escudo verde' que busca proteger nuestro patrimonio agrícola, pero que demandará un esfuerzo extra a quienes operan en este sensible sector.