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Varios consorcios y una universidad obtienen luz verde para ocupar espacio público con andamios. ¿Qué se esconde detrás de estas estructuras que transformarán la fisonomía de la ciudad?
La Subsecretaría de Gestión de Obras Urbanas, dependiente de la Jefatura de Gabinete de Ministros, deslizó tres resoluciones que, a simple vista, parecen rutinarias, pero que en el fondo revelan un frenesí de actividad constructiva en la Ciudad de Buenos Aires. Estas normativas otorgan permisos de uso temporario y revocable del espacio público para el emplazamiento de andamios.
Estos permisos, aunque técnicos, son un termómetro de la inversión en renovación edilicia. Implican que se vienen obras importantes en estas zonas clave de la Ciudad. Para los vecinos, esto significa posibles alteraciones en el tránsito peatonal y vehicular, ruido y polvo, pero también la promesa de edificios modernizados o mantenidos. Las empresas constructoras y los consorcios son los principales beneficiados, mientras que los ciudadanos deberán adaptarse a las molestias temporales.
Si vivís o transitás por estas zonas, preparate para ver andamios. Esto puede afectar tu rutina, pero también es una señal de que la ciudad no para de moverse y de que hay inversión en el sector de la construcción.