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En un movimiento sorpresivo, el Presidente Milei extiende por decreto la vida del Fondo Nacional de Turismo, asegurando financiamiento clave para el sector por casi tres años más. ¿Oxígeno o burocracia?
El Gobierno Nacional, mediante el Decreto 4/2025, ha decidido prorrogar la vigencia del Fondo Nacional de Turismo hasta el 31 de diciembre de 2027. Este fondo, creado por la Ley N° 25.997, estaba a punto de caducar el 5 de enero de 2025, tras una prórroga anterior en 2015. La extensión se realiza por medio de un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU), lo que inevitablemente generará debate en el Congreso.
Esta prórroga es una noticia de alto impacto para toda la industria turística argentina. Significa que el sector seguirá contando con una fuente de financiamiento para el fomento, desarrollo y promoción de la actividad. Para las empresas del rubro (hoteles, agencias, transportes, gastronomía), es una señal de continuidad en el apoyo estatal, aunque la administración del fondo esté bajo la órbita de la Jefatura de Gabinete de Ministros, específicamente la Secretaría de Turismo, Ambiente y Deportes. Para los ciudadanos, implica que se mantendrán programas y políticas que buscan mejorar la oferta turística y, potencialmente, generar empleo y desarrollo regional.
El Fondo Nacional de Turismo es una herramienta establecida por ley para impulsar uno de los sectores económicos más importantes del país. Su vigencia estaba limitada, y esta prórroga, a través de un DNU, subraya la percepción de "necesidad y urgencia" por parte del Ejecutivo para mantenerlo operativo, en un contexto de búsqueda de estabilidad y crecimiento económico. Sin embargo, el uso de un DNU para una prórroga de esta naturaleza siempre genera tensiones institucionales y abre la puerta a cuestionamientos sobre la verdadera urgencia.
La decisión de prorrogar el fondo por DNU, en lugar de buscar una ley en el Congreso, puede interpretarse como una voluntad de acción rápida del Ejecutivo. Por un lado, asegura que los recursos sigan fluyendo hacia el turismo; por otro, el uso de DNU siempre genera tensiones institucionales. La medida es un salvavidas para el sector, pero la forma de implementación será objeto de análisis por la Comisión Bicameral Permanente. Si el Congreso no lo convalida, la prórroga podría caer.
La industria turística puede respirar un poco más tranquila. Sin embargo, el futuro del fondo dependerá de la revisión legislativa. Es crucial seguir de cerca la votación en el Congreso para entender si esta prórroga se consolida o si hay cambios en el horizonte. Este fondo es vital para la infraestructura y promoción turística que disfrutan todos los argentinos.