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La Dirección Nacional del Derecho de Autor le otorga el poder a la Asociación Argentina de Intérpretes (AADI) para la gestión colectiva de derechos, prometiendo transparencia y un nuevo orden para los artistas. ¿Se acaba el limbo para los creadores?
Un cambio rotundo en el universo de los derechos de autor y conexos acaba de sacudir el Boletín Oficial. La DIRECCIÓN NACIONAL DEL DERECHO DE AUTOR ha autorizado formalmente a la ASOCIACIÓN ARGENTINA DE INTÉRPRETES (AADI) (CUIT N° 30-59713197-2) a ejercer la gestión colectiva de los derechos conexos. Esto significa que AADI será la encargada de percibir y administrar las retribuciones por la ejecución pública, transmisión o retransmisión de las interpretaciones fijadas en fonogramas, un paso gigante para los artistas intérpretes, tanto argentinos como extranjeros.
Esta medida no es un hecho aislado, sino que se enmarca en la nueva normativa establecida por los Decretos Nros. 138/2025 y 143/2025, y la Resolución del MINISTERIO DE JUSTICIA N° 536/2025, que crearon el "REGISTRO DE SOCIEDADES DE GESTIÓN COLECTIVA DE DERECHOS DE AUTOR Y CONEXOS". El objetivo es claro: garantizar el cumplimiento de los requisitos legales, la representación efectiva de los titulares de derechos y, lo más importante, la transparencia en la percepción y distribución de las remuneraciones.
"...el repertorio nacional y/o extranjero, a representar y administrar por A.A.D.I., deberá estar permanentemente actualizado y a disposición para su consulta, en forma directa, gratuita y accesible en línea para el público en general..."
Este punto es crucial. La exigencia de un repertorio público y accesible en línea busca terminar con la opacidad que históricamente rodeó a la gestión de estos derechos, permitiendo a los artistas y al público fiscalizar de cerca qué se recauda y cómo se distribuye. El incumplimiento de esta obligación traerá severas consecuencias, según advierte la disposición.
Para los artistas, esta autorización podría significar una mayor claridad y equidad en la recaudación de sus derechos. Para la industria musical y audiovisual, implica adaptarse a un nuevo escenario con reglas más claras y una entidad fiscalizada. En definitiva, es un paso audaz hacia la modernización y la transparencia en un sector que clama por justicia desde hace años. ¡El show debe continuar, pero ahora con cuentas claras!