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Un nuevo DNU revoluciona el Régimen de Aduana en Factoría (RAF), eliminando barreras burocráticas y ampliando su alcance. Prometen más empleo, inversión y una "explosión" de la competitividad para la industria nacional.
¡Atención, empresarios! El Gobierno Nacional lanzó un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 252/2026 que promete sacudir los cimientos del comercio exterior argentino, eliminando trabas históricas y abriendo el juego a un sinfín de industrias. La medida modifica el Régimen de Aduana en Factoría (RAF), ese mecanismo que permite importar insumos sin pagar aranceles para luego exportar el producto final. Y la letra chica es explosiva.
La primera gran bomba es la ampliación de beneficiarios: ya no solo los establecimientos industriales pueden acogerse al RAF, sino también sus proveedores. Esto significa que toda la cadena de valor, desde el que fabrica una pieza hasta el que ensambla el producto final, podrá importar insumos bajo este régimen, potenciando la producción y reduciendo costos para la exportación. Es un guiño directo a la integración productiva nacional.
Pero el golpe más fuerte a la burocracia y los "privilegios" llega con la eliminación de la exigencia de un acta-convenio con entidades que agrupan a las actividades. ¡Se acabó la necesidad de la venia de un tercero! Esta medida busca "desobstaculizar y limitar el libre acceso", evitando prácticas restrictivas de la competencia y democratizando el uso del RAF. Además, se flexibiliza el requisito de la "garantía global única", permitiendo a las empresas elegir la alternativa que mejor se adapte a sus condiciones financieras, un alivio para las pymes.
El DNU justifica su urgencia en la necesidad de "llevar adelante reformas estructurales urgentes que impulsen la creación de empleo privado, el desarrollo económico y la eliminación de los privilegios". El Gobierno argumenta que la demora legislativa "frustraría el aprovechamiento oportuno de tales oportunidades", señalando que la experiencia en el sector automotriz, que creció en producción y exportación, debe extenderse al "conjunto del sector manufacturero".
"Este DNU es una clara señal de desregulación y apertura, buscando inyectar dinamismo a la industria exportadora. Los costos de transacción se reducirán, y la competitividad de las empresas argentinas frente a los mercados internacionales podría dispararse", afirman fuentes del sector. Una jugada audaz que busca generar un shock de confianza y producción.