Recibe los análisis más provocadores del Boletín Oficial. No es una newsletter, es un manifiesto diario.
Nos tomamos en serio tu privacidad. No compartiremos tu información.
Un llamado a licitación pública por una cifra astronómica para adquirir alimentos para toda la Provincia de Buenos Aires genera expectación y debate sobre la eficiencia y transparencia en las compras estatales.
En un movimiento que sacude los cimientos de la contratación pública bonaerense, la Resolución N° 57-OPCGP-2026 aprueba la licitación para la adquisición de alimentos destinados a todas las jurisdicciones y entidades de la Provincia de Buenos Aires. ¿La cifra? Nada menos que $327.349.563.634,34 (trescientos veintisiete mil trescientos cuarenta y nueve millones quinientos sesenta y tres mil seiscientos treinta y cuatro con treinta y cuatro centavos). Una suma que deja a cualquiera con la boca abierta y dispara las alarmas sobre la magnitud del gasto público en un rubro tan sensible.
Este mega-llamado se gestiona bajo la modalidad de Convenio Marco de Compras a través del Sistema de Compras Electrónicas Provincia de Buenos Aires Compras (PBAC). La justificación es la búsqueda de "mayor eficiencia, economía y transparencia", agilizando los plazos y permitiendo la adjudicación a una o más ofertas. Sin embargo, la magnitud del monto estimado y la importancia del rubro (alimentación) garantizan un escrutinio público sin precedentes.
La apertura de ofertas está programada para el 31 de marzo de 2026 a las 11:00 horas, un día clave para las empresas del sector alimentario que busquen hacerse con una porción de esta torta gigantesca. Los pliegos de bases y condiciones, que detallan las reglas del juego, están disponibles de forma gratuita en el portal https://pbac.cgp.gba.gov.ar.
La resolución también designa a los miembros de la comisión de preadjudicación:
Como titulares, y Fernando Javier López (DNI 20.565.510) y María Celeste Perdomo (DNI 41.554.556) como suplentes. La transparencia de este proceso será crucial.
Esta licitación no solo define quién alimentará a gran parte de los organismos públicos bonaerenses, sino que también representa una inyección económica masiva para el sector privado y un compromiso presupuestario gigantesco para la provincia. La gestión de un monto tan colosal en un rubro esencial como la alimentación siempre es un punto de alta tensión y potencial controversia. Los ciudadanos comunes deben estar atentos a cómo se gestionan estos fondos, ya que impacta directamente en el uso de los recursos públicos.