Recibe los análisis más provocadores del Boletín Oficial. No es una newsletter, es un manifiesto diario.
Nos tomamos en serio tu privacidad. No compartiremos tu información.
La Autoridad Regulatoria Nuclear destraba licencias vitales para la industria y la salud, pero abre la puerta a la Comisión Nacional de Energía Atómica pese a sus deudas. ¿Un gesto de pragmatismo o un peligroso precedente?

¡Atención, Argentina! La Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) desató una serie de resoluciones que mueven el tablero de la energía y la salud, pero una ya genera polémica. El organismo otorgó Licencias de Operación cruciales para Aplicaciones Industriales (Res. 663/2025 y Permisos Individuales 671/2025) y Aplicaciones Médicas (Res. 666/2025 y 670/2025). Esto es fundamental: habilita a empresas y profesionales a manejar materiales radiactivos, garantizando la operatividad de sectores clave como la medicina y la manufactura.
Pero el gran bombazo llegó con la Resolución 674/2025. Aquí, la ARN le dio una renovación excepcional a la todopoderosa Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). ¿El motivo de la controversia? La CNEA, encargada de la importación y venta de material radiactivo, ¡tenía una deuda pendiente por la tasa regulatoria anual! Un requisito indispensable según el Artículo 26 de la Ley N° 24.804.
La ARN justificó su decisión alegando que la CNEA es insustituible para asegurar el suministro a hospitales y empresas como LABORATORIOS BACON S.A.I.C. y TECNONUCLEAR S.A. Sin esta renovación, Argentina enfrentaría un caos en diagnósticos y tratamientos médicos. La CNEA admitió la demora en el pago y pidió la excepción.
Aunque la medida evita una crisis sanitaria, abre un interrogante gigante sobre la rigidez de las regulaciones. La CNEA pagará la deuda más tarde, con intereses, pero la excepción a la ley es un tema sensible. Para el ciudadano, significa que los servicios de salud que dependen de estos materiales están garantizados. Sin embargo, ¿se aplicará la misma flexibilidad a otros actores? La ARN deberá caminar por la cuerda floja entre la seguridad nacional y la equidad regulatoria. ¡El debate ya está en marcha!