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El Ministerio de Economía mete mano en el Régimen de Importación de Bienes de Capital, prometiendo una *revolución* para empresas industriales y el sector energético. ¿Menos trabas y más inversiones? El país se prepara para un *shock* de competitividad.
El Ministerio de Economía, con el ministro Luis Andrés Caputo a la cabeza, acaba de publicar una Resolución 938/2025 que promete sacudir el tablero productivo nacional. La medida modifica el Régimen de Importación de Bienes Integrantes de Grandes Proyectos de Inversión, un esquema clave para la modernización industrial, y lo hace con cambios que apuntan a una mayor flexibilidad y apertura.
¿Qué significa esto para vos y para las empresas? Básicamente, se busca un incentivo brutal para la renovación tecnológica y el aumento de la competitividad. El cambio más resonante es la inclusión explícita de los proyectos para la generación de energía eléctrica dentro de este régimen. Esto es un guiño enorme a un sector sediento de inversiones y tecnología, abriendo la puerta a una inyección de capital que podría cambiar el mapa energético del país.
Pero no todo es color de rosa. La resolución también simplifica las exigencias de inversiones locales, un punto que genera debate. Antes, las empresas debían adquirir bienes nacionales por al menos el 10% del valor FOB de los importados. Ahora, se mantiene este umbral, pero se flexibilizan los plazos y la forma de justificarlo, buscando agilizar los trámites y reducir la 'complejidad'. Algunos dirán que es una desprotección a la industria nacional, otros lo verán como una necesaria quita de burocracia para atraer capital.
Además, se prorrogan los plazos para las rendiciones de cuentas de proyectos antiguos, una especie de 'borrón y cuenta nueva' para expedientes que estaban empantanados. Esto podría destrabar inversiones pasadas y dar un respiro a muchas compañías.
Este paquete de medidas busca darle un empujón a la inversión, especialmente en sectores clave como la energía, pero no sin generar interrogantes sobre el equilibrio entre la atracción de capital y la protección de la industria local. Es una jugada audaz del gobierno para mostrar una Argentina más abierta al mundo de los negocios.