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En un giro drástico, la Secretaría de Energía convoca a una licitación internacional para que un privado maneje la crítica importación de GNL. ¿Adiós al monopolio estatal? Preocupa el precio máximo y la seguridad del abastecimiento invernal.
La Secretaría de Energía acaba de lanzar una Resolución 33/2026 que agita el tablero energético nacional: se convoca a una Licitación Pública Nacional e Internacional para seleccionar a un único comercializador-agregador privado de Gas Natural Licuado (GNL). ¡Un verdadero cimbronazo para el sector!
Hasta ahora, ENERGÍA ARGENTINA SOCIEDAD ANÓNIMA era la única jugadora en la importación de GNL. Ahora, el Gobierno busca reducir al mínimo la intervención estatal, apostando a que el sector privado impulse inversiones y garantice el suministro. La medida se enmarca en la emergencia del Sector Energético Nacional prorrogada hasta el 31 de diciembre de 2027, una señal clara de la fragilidad del sistema.
El objetivo es crucial: asegurar el abastecimiento de gas natural en los picos de consumo invernales, sustituir combustibles líquidos y fortalecer un mercado de gas más dinámico. Sin embargo, hay una trampa: el precio máximo de venta del GNL regasificado en el mercado interno no podrá ser superior al marcador internacional TTF, más un valor que cubra los costos de flete, regasificación y transporte. ¿Será suficiente para atraer a grandes jugadores o ahuyentará inversiones?
La licitación es para usar la terminal de regasificación de Escobar, la única operativa, y el contrato será por un año, cubriendo especialmente el período invernal del 1° de abril al 30 de septiembre de 2026. Lo que llama la atención es la condición de un "único comercializador-agregador", justificada por la Secretaría para evitar conflictos logísticos y optimizar el uso de la infraestructura. ¿Una apertura a medias o una transición necesaria?
"La medida es un paso audaz hacia la desregulación, pero la concentración en un único actor y la fijación de un precio máximo podrían generar fricciones en un mercado que se pretende competitivo", desliza un experto del sector.
La incertidumbre radica en cómo se equilibrará la desregulación con la necesidad de asegurar el suministro y precios razonables para los consumidores, especialmente para distribuidoras y generadores eléctricos. El plazo es apremiante: la licitación debe concluirse en cuarenta días corridos a partir de la publicación. Si las ofertas no convencen, el Estado podría volver al esquema actual. ¿Será este el inicio de una nueva era energética o un experimento con final abierto?