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El Ministerio de Salud deroga el Programa Nacional de Ciudades, Municipios y Comunidades Saludables, aduciendo baja efectividad y la necesidad de reasignar recursos en un marco de austeridad.
Una noticia que sacude al ámbito de la salud pública: el Ministerio de Salud ha decidido, mediante la Resolución 6184/2024, derogar de un plumazo el Programa Nacional de Ciudades, Municipios y Comunidades Saludables, junto con todas las resoluciones ministeriales que lo crearon y modificaron desde 2008. Esta drástica medida pone fin a una iniciativa que buscaba promover políticas de salud integrales y equitativas a nivel local, con financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
El Ministerio argumenta una limitada participación de los municipios y un escaso cumplimiento de indicadores como las razones principales para la finalización del programa. En un contexto de "marco económico restrictivo", se considera imperativo "redirigir tales recursos hacia intervenciones que maximicen los beneficios sanitarios para la población en general", evaluando las inversiones bajo conceptos de costo-oportunidad, costo-efectividad y costo-beneficio. En otras palabras, se prioriza la austeridad fiscal y la eficiencia en el gasto público.
Esta decisión implica la rescisión de todos los convenios vigentes suscriptos con las 23 provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en el marco del programa. Para los ciudadanos, esto significa que las iniciativas de salud comunitaria y promoción de hábitos saludables a nivel municipal que dependían de este programa quedarán sin apoyo nacional. Aunque el Ministerio busca optimizar recursos, la interrupción abrupta de un programa de alcance federal puede generar incertidumbre y desafíos para las gestiones locales de salud.
La medida subraya una clara orientación hacia la desregulación y una visión más 'pro-mercado' en la asignación de recursos públicos, donde la efectividad y el impacto medible son la vara para la continuidad de las políticas. Mientras algunos podrían celebrar la eficiencia, otros lamentarán la pérdida de un programa que, aunque perfectible, fomentaba la articulación entre nación, provincias y municipios en temas de salud comunitaria.