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El Código Alimentario Argentino se abre a la biodiversidad con la inclusión de decenas de frutos y hortalizas nativas, desde la jabuticaba hasta el chañar, y oficializa el orujo de uva seco, abriendo un universo de posibilidades culinarias y de negocios.
¡Atención paladares aventureros y emprendedores del sector alimenticio! Una revolución silenciosa acaba de estallar en el Boletín Oficial, prometiendo cambiar para siempre lo que vemos en góndolas y mesas. Las Secretarías de Gestión Sanitaria y de Agricultura, Ganadería y Pesca firmaron dos resoluciones conjuntas que actualizan el Código Alimentario Argentino (CAA), abriendo las puertas a una explosión de sabores y oportunidades.
La Resolución Conjunta 36/2025 es un verdadero hito para la biodiversidad y la soberanía alimentaria. Los artículos 822 y 888 del CAA, que listan hortalizas y frutas frescas, fueron completamente reescritos para incorporar una impresionante lista de especies. Desde la patagónica uvilla de gente hasta la selvática jabuticaba, pasando por el chaqueño chañar y el andino achojcha, ¡más de 30 frutos y hortalizas que antes eran "invisibles" para el mercado formal, ahora son oficialmente comestibles!
Esta medida no solo revaloriza el uso ancestral de estos alimentos por parte de pueblos originarios y comunidades rurales, sino que también abre un camino enorme para productores regionales, cocineros y la industria alimentaria para desarrollar nuevos productos. Imaginen mermeladas de guabiyú, jugos de caraguatá o helados de copoazú (un fruto amazónico también incluido). Es un golpe de aire fresco para la economía local y un reconocimiento a nuestra riqueza natural.
Pero la cosa no termina ahí. La Resolución Conjunta 37/2025 trae otra buena nueva, especialmente para la industria vitivinícola. Se incorpora el Artículo 1107 tris al CAA, que regula la comercialización del "orujo de uva seco" y la "harina de torta/bagazo de orujo de uva". Este subproducto de la elaboración del vino, antes considerado un descarte, es ahora reconocido como un alimento de alto valor nutricional, rico en polifenoles (como el Resveratrol) y fibras.
"Esto es un paso gigante hacia una producción más sustentable y una dieta más diversa. No solo se reducen los desperdicios, sino que se crean nuevas fuentes de ingresos y productos innovadores."
Para el ciudadano, esto significa que pronto podremos ver en las tiendas productos elaborados con harina de orujo, desde panificados hasta barras de cereales, aportando beneficios para la salud y promoviendo la economía circular. ¡Un brindis por la innovación y la tradición en la mesa argentina!