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El Banco Central mete mano en las reglas de juego para hipotecas y proyectos inmobiliarios, prometiendo más seguridad para los bancos. ¿Se destraba la financiación para el ladrillo y se reaviva la construcción?
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) lanzó la Comunicación "A" 8135/2024, una medida que podría ser un verdadero catalizador para el alicaído sector inmobiliario y de la construcción. La normativa introduce cambios clave en cómo las entidades financieras deben considerar las garantías y la graduación del crédito, especialmente en el ámbito hipotecario.
La resolución sustituye y amplía el punto 1.2.1. del texto ordenado sobre Garantías. Ahora, las hipotecas en primer grado sobre inmuebles o derechos de superficie, y aquellas donde la entidad sea la única acreedora en todos los grados, son consideradas de manera más robusta. Esto incluye explícitamente a las hipotecas para proyectos inmobiliarios enmarcados en el Decreto 1.017/24, y también a los inmuebles con propiedad fiduciaria, siempre que el banco prestamista tenga la mejor prelación de cobro.
Además, se incorpora una exclusión en el punto 2.2. del texto sobre Graduación del Crédito para estos mismos créditos hipotecarios de proyectos inmobiliarios. En términos prácticos, esto significa que se simplifican y fortalecen las condiciones para que los bancos acepten hipotecas como garantías, dándoles mayor seguridad jurídica y de recupero.
Esta medida es altamente positiva para el sector de la construcción y para aquellos que buscan acceder a financiación hipotecaria. Al blindar las garantías, el BCRA reduce el riesgo para los bancos, lo que podría incentivarlos a otorgar más créditos hipotecarios y a mejores condiciones. Esto, a su vez, podría dinamizar la construcción de viviendas y proyectos, generando empleo y movimiento económico.
Para el ciudadano, significa una potencial reactivación del mercado de crédito hipotecario, largamente esperado. Para las empresas constructoras, representa una herramienta crucial para acceder a financiación para sus desarrollos, al darles a los bancos una mayor certeza sobre la recuperabilidad de los préstamos. Es un guiño del regulador para impulsar la inversión en un sector clave.
"La claridad en las garantías es fundamental para que los bancos se animen a prestar. Esto es un empujón para el crédito hipotecario que tanto necesitamos", afirmó un desarrollador inmobiliario.