Recibe los análisis más provocadores del Boletín Oficial. No es una newsletter, es un manifiesto diario.
Nos tomamos en serio tu privacidad. No compartiremos tu información.
El ente regulador habilita a múltiples actores, desde individuos hasta empresas, para ofrecer servicios de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, incluyendo acceso a Internet. ¿Se viene la competencia feroz o más burocracia?
El ENTE NACIONAL DE COMUNICACIONES (ENACOM) ha desatado una verdadera lluvia de permisos en el sector de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC). A través de una serie de resoluciones (1228/2024, 1244/2024, 1246/2024, 1247/2024 y 1248/2024), el organismo otorgó licencias para la prestación de Servicios de TIC a varios actores, tanto personas físicas como una sociedad anónima, abriendo la puerta a una mayor oferta en el mercado.
Entre los beneficiados se encuentran Mariana Inés SALEMI, Baltazar ORONA, Juan Carlos Manuel CARRANZA ACHAVAL, Jesica Lorena TRONCOSO y la firma SEGO S.A. Todos ellos quedan habilitados para ofrecer un amplio abanico de servicios: fijos o móviles, alámbricos o inalámbricos, nacionales o internacionales, y con o sin infraestructura propia. Un punto clave es que varios de estos nuevos licenciatarios, incluyendo a Orona, Carranza Achaval, Troncoso y SEGO S.A., también fueron inscriptos en el Registro de Servicios TIC para el "Servicio de Valor Agregado – Acceso a Internet".
La letra chica que nadie quiere leer: ENACOM es enfático en aclarar que estas licencias no presuponen la obligación del Estado Nacional de garantizar la disponibilidad de frecuencias del espectro radioeléctrico. Es decir, los nuevos jugadores deberán tramitar por separado la autorización y/o el permiso de uso de frecuencias, un paso que puede ser tan o más complejo que la propia licencia inicial.
Esta serie de habilitaciones, aunque individualmente de bajo perfil, en su conjunto reflejan un impulso a la desregulación y apertura del sector de las telecomunicaciones, permitiendo que más operadores, incluso pequeños, puedan competir. Esto podría traducirse en una mayor oferta y potencialmente mejores precios para los consumidores, especialmente en zonas donde la conectividad aún es deficiente. Sin embargo, la advertencia sobre la disponibilidad del espectro es un recordatorio de que el camino no es totalmente libre de obstáculos. Es crucial que los ciudadanos estén atentos a estos nuevos actores y las ofertas que puedan surgir, ya que la competencia suele ser el motor de la mejora en la calidad del servicio.