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Hospitales bonaerenses en la cuerda floja: millonarias compras de insumos y medicamentos, un concurso crucial y una licitación fallida que encienden las alarmas en la salud pública.
El sistema de salud bonaerense se mueve a toda máquina, o al menos lo intenta, con una serie de movimientos administrativos que revelan tanto la urgencia de recursos como los desafíos burocráticos que enfrenta. Varios hospitales de la Provincia de Buenos Aires están en plena ebullición, con licitaciones millonarias y concursos de personal que buscan mantener el pulso de la atención médica.
Por un lado, el Hospital Zonal General de Agudos “Virgen del Carmen” de Zárate ha lanzado un proceso de selección para cubrir el estratégico cargo de Jefe/a de Departamento de Sistema de Información. Este puesto es crucial para la modernización y eficiencia hospitalaria, y su cobertura, en los términos del Decreto N° 24/24, es una señal de la búsqueda de mejora en la gestión interna.
En el ámbito de las compras, dos gigantes de la salud pública están moviendo cifras impactantes. El Hospital Zonal General Nuestra Señora de Luján lanzó una Licitación Privada N° 2/2026 por $218.646.988 para adquirir "Especiales I" para su Servicio de Laboratorio, con apertura de ofertas el 18 de marzo de 2026. Paralelamente, el H.Z.G.A. “Mi Pueblo” de Florencio Varela autorizó una Licitación Privada N° 2/2026 de $166.930.734 para la compra de medicamentos, con la misma fecha de apertura. Estas adquisiciones son vitales para garantizar el suministro continuo de insumos y fármacos esenciales.
La nota discordante llega desde el Hospital Interzonal General Agudos Evita de Lanús, que sufrió un revés al declarar fracasado el segundo llamado de la Licitación Privada N° 12/2026 para la adquisición de productos farmacéuticos y medicinales, por un monto estimado de $71.560.000. Este fracaso obliga a un tercer llamado, programado para el 19 de marzo de 2026, lo que podría generar demoras críticas en el abastecimiento y poner en riesgo la disponibilidad de medicamentos esenciales. La continuidad de la atención médica depende directamente de estos procesos, y cualquier interrupción es una señal de alarma.
Estos movimientos impactan directamente en la calidad y continuidad de la atención médica. La cobertura de puestos jerárquicos es vital para la gestión, mientras que las licitaciones aseguran la provisión de insumos básicos y medicamentos. El fracaso de una licitación es una señal de alerta que puede derivar en desabastecimiento o, en el peor de los casos, en compras de emergencia con sobreprecios. La gestión de estas licitaciones y concursos es un termómetro de la capacidad estatal para responder a las demandas ciudadanas en un área tan sensible como la salud.

9 de diciembre de 2025
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12 de febrero de 2026