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El Organismo Provincial de Contrataciones bonaerense dividió aguas: mientras algunas empresas logran actualizar sus tarifas millonarias, otras ven frustrados sus intentos. Un vistazo a las decisiones que sacuden el tablero de las finanzas públicas.
La Provincia de Buenos Aires, a través de su Organismo Provincial de Contrataciones, ha vuelto a ser el escenario de una verdadera pulseada económica que deja ganadores y perdedores en el mundo empresarial. En una movida que genera suspicacias y análisis detallados, el Decreto N° 126/23 B ha decidido con mano de hierro sobre las revisiones de precios de contratos estatales.
Por un lado, las empresas JUANOJUAN S.A. y TRANSPORTING S.A. festejan. Sus solicitudes de ajuste de precios fueron aprobadas, lo que significa un respiro financiero crucial para sus operaciones. Esta medida, efectiva desde el momento de la solicitud, les exige, eso sí, la presentación de una garantía de cumplimiento de contrato actualizada, un detalle no menor que subraya la formalidad del proceso. Para estas compañías, la luz verde implica una adaptación a la inflación galopante, asegurando la viabilidad de sus servicios a la provincia.
Sin embargo, la otra cara de la moneda es sombría para ALIMENTOS GANDARA S.A., GRUPO AREA S.R.L. y BELCLAU S.A., cuyas peticiones de revisión fueron rotundamente rechazadas. Los "motivos expuestos en los considerandos" (aunque no detallados en el extracto) dejan a estas empresas en una situación compleja, obligándolas a mantener precios que, en un contexto inflacionario, podrían significar pérdidas o márgenes muy ajustados.
Esta dualidad de decisiones subraya la discrecionalidad y la complejidad de las contrataciones públicas en tiempos de alta volatilidad económica. Para las empresas, la aprobación es un salvavidas; para las rechazadas, un golpe duro que podría obligarlas a reevaluar su participación en futuros concursos estatales. Para el ciudadano, implica que los costos de los servicios y bienes contratados por la provincia están en constante revisión, con el riesgo de un gasto público mayor o, en el caso de los rechazos, una potencial presión sobre la calidad si los proveedores no pueden sostener sus operaciones. La transparencia en los criterios de aprobación y rechazo es clave para entender la lógica detrás de estas resoluciones.
"La provincia sigue navegando en aguas turbulentas, donde cada decisión sobre contratos estatales genera ondas que impactan directamente en la economía de las empresas y, en última instancia, en el bolsillo de los bonaerenses."
5 de febrero de 2026
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26 de septiembre de 2025