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Una ola de renuncias golpea al Ministerio de Salud de la Ciudad, sumada a la limitación de una licencia clave. ¿Se desmorona el equipo o es una renovación estratégica? La incertidumbre crece en los pasillos de la cartera sanitaria.
El Ministerio de Salud de la Ciudad de Buenos Aires atraviesa un momento de intensa reconfiguración de su planta de personal, con un llamativo número de renuncias que se hicieron oficiales en el Boletín. Las Resoluciones N° 836/MSGC/26, N° 837/MSGC/26, N° 838/MSGC/26 y N° 839/MSGC/26 aceptaron formalmente las dimisiones de Florencia Ivana Galvagno, Mara Leticia Vargas Benitez, Nicolas Valicenti y Natalia Cristina Serra, respectivamente. La acumulación de estas bajas en un lapso tan corto en un área tan crítica genera un fuerte impacto.
Este éxodo de profesionales, aunque no se especifica el motivo de cada renuncia, genera interrogantes sobre la estabilidad de los equipos de trabajo en un área tan sensible como la salud pública. ¿Son decisiones personales, descontento con la gestión o parte de una purga silenciosa? La falta de transparencia en los motivos deja un manto de misterio que alimenta la especulación.
Para sumar más condimento a este escenario, la Resolución N° 840/MSGC/26 dispone la limitación de la licencia sin goce de haberes que se le había otorgado a Paula Ricciardi. Esto podría interpretarse como una necesidad urgente de recuperar personal o una reevaluación de la situación de los recursos humanos disponibles ante la escasez de mano de obra en el sector.
Si bien estos nombres pueden no ser conocidos para el público masivo, la salida de cuatro agentes y la reincorporación de otro, en un ministerio clave como Salud, no es un dato menor. Cada persona que se va o que regresa tiene un rol en el complejo engranaje que garantiza el funcionamiento de hospitales, centros de salud y programas sanitarios. La pérdida de personal experimentado puede generar baches en la gestión y en la provisión de servicios.
"La continuidad de los equipos es vital en Salud. Estas renuncias podrían generar baches temporales o la pérdida de experiencia acumulada, afectando indirectamente la calidad de la atención", advirtió una fuente interna que prefirió el anonimato.
Para los ciudadanos, la pregunta es si estos movimientos se sentirán en la calidad de los servicios de salud. ¿Se verán demoras en turnos, en la atención o en la implementación de políticas sanitarias? Es crucial que el Ministerio brinde claridad sobre cómo se cubrirán estas vacantes y qué planes tiene para asegurar la estabilidad de su capital humano. Estar informado y exigir transparencia es el primer paso para entender el verdadero impacto de estas decisiones en nuestra salud.
12 de febrero de 2026
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