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La gigante ARCOR y el Sindicato Obrero de la Industria del Pescado acordaron suspensiones de personal con pago del 75% del salario, en un intento desesperado por mantener los puestos de trabajo ante una situación de crisis. La medida, homologada por el Gobierno, genera preocupación en el sector.
La crisis económica golpea con fuerza a los gigantes de la industria. ARCOR SOCIEDAD ANÓNIMA INDUSTRIAL COMERCIAL y el SINDICATO OBRERO DE LA INDUSTRIA DEL PESCADO sellaron un acuerdo que autoriza suspensiones de personal con el objetivo de evitar despidos masivos. La Disposición N° 2370/2025 del Ministerio de Capital Humano, publicada hoy, homologa este pacto que permite a la empresa suspender a sus empleados, abonando una prestación no remunerativa del 75% sobre varios conceptos salariales.
El acuerdo, que tuvo vigencia desde el 7 de julio de 2025 hasta el 14 de septiembre de 2025, se enmarca en el artículo 223 bis de la Ley N° 20.744 de Contrato de Trabajo. Este artículo es una herramienta legal que permite a las empresas en crisis reducir temporalmente su personal o la jornada laboral, a cambio de una compensación económica, para evitar la interrupción definitiva de la relación laboral.
La homologación por parte de la Subsecretaría de Relaciones del Trabajo se realizó a pesar de no haberse iniciado un Procedimiento Preventivo de Crisis formal, argumentando que el consentimiento sindical implicó un "reconocimiento tácito a la situación de crisis" de la empresa. En otras palabras, la urgencia y la necesidad de preservar los empleos primaron sobre los pasos burocráticos habituales.
Para los trabajadores afectados, la medida representa una reducción significativa de sus ingresos, aunque les asegura la continuidad de su relación laboral. Para ARCOR, una de las empresas más grandes del país, la decisión refleja las dificultades que atraviesa el sector de la industria del pescado, probablemente por factores como la caída del consumo o problemas en la cadena de producción y exportación.
Este tipo de acuerdos, cada vez más frecuentes en momentos de recesión, ponen de manifiesto la fragilidad del mercado laboral y la necesidad de herramientas que permitan a empresas y sindicar negociar soluciones para mantener las fuentes de trabajo, aunque sea a costa de un sacrificio salarial temporal.